Taquilla internacional

Rolando Pérez Betancourt
rolando.pb@granma.cip.cu

"Lo mejor de la taquilla internacional", se repite, y se engaña uno al creer que el concepto mide el gusto de todo lo que se filma en el mundo.

Los vengadores.

Pero cuando se revisan las estadísticas, lo concreto tiene otra cara: a lo que se le denomina taquilla internacional, es en realidad la taquilla estadounidense, esa que rompe constantemente las cifras de recaudación e impone los gustos del consumo a partir del cine más ferozmente comercial y millonario.

Desde hace muchos años, las listas anuales de lo más visto la conforman filmes realizados en Estados Unidos o, en muy pocas ocasiones, en Inglaterra o Canadá, con parte del capital procedente de los estudios de Hollywood, como es el caso de las cintas de James Bond.

Este año, los Oscar de la Academia (atendiendo incluso a la discutible escala de valores artísticos allí predominantes) estuvieron más que flojos. Pero llama la atención que de las diez películas más taquilleras internacionalmente del 2012 ––las diez norteamericanas, por supuesto–– solo una fue reconocida con la estatuilla, Skyfall (el último James Bond), que ganó en mejor canción y fotografía.

Las otras, con grandes cifras de recaudación, se fueron en blanco. La lista es demostrativa de lo que prevaleció en esa llamada taquilla internacional: Los vengadores, Skyfall, El caballero oscuro (Batman), El Hobbit: un viaje inesperado

, La era del hielo 4, Crepúsculo: Amanecer parte 2, El asombroso Spiderman, Madagascar 3, Los juegos del hambre, y Hombres de negro 3.

Nueve de diez son sagas y la otra, Los juegos del hambre, se filmó conjuntamente con su segunda parte.

La publicidad hace creer que las cifras millonarias que recaudan las cintas más taquilleras son demostrativas de una calidad suprema y se ampara en esos números para sostener sus campañas con datos a primera vista aplastantes, como que las quince películas que en la historia superaron los mil millones de recaudación son todas norteamericanas, con Avatar (James Cameron) a la cabeza.

Una noción que instala en la mente de no pocos espectadores la necesidad de salir corriendo a ver el último Batman, o de lo contrario se sentirá un infeliz que se está perdiendo algo muy bueno

Muy rara vez (para contarse con los dedos) una película extranjera ha logrado imponerse en la taquilla de Estados Unidos y, si lo hace, y por escasos días, es porque responde a los códigos del gusto comercial establecidos en esa sociedad.

Lo predominante es el boicot, o la compra de los derechos de autor. ¿Gustó la argentina El secreto de tus ojos? Perfecto, hacemos una versión norteamericana y la distribuimos a los cuatro vientos, porque ya se sabe que sin distribución el cine se queda en un intento a medias.

Y la distribución, a la manera de uno de esos juegos amañados en que todos creen participar, la controlan los que luego triunfan en la taquilla internacional.

De ahí que cuando una programación cinematográfica, o televisual, se arma a partir de esa "taquilla internacional", lo que se hace en realidad es llevar a las pantallas lo más dudoso y banal del cine norteamericano.

 

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