La
cifra de muertos por el derrumbe de una fábrica en Bangladesh, el
peor accidente industrial del mundo desde el desastre de Bhopal, en
India, en 1984, superó los 1.000 y aún podría haber más cuerpos
atrapados en el interior mientras los equipos de rescate luchan para
poner fin a la operación de salvamento.
Más de dos semanas después del accidente se seguían extrayendo
cadáveres de entre los escombros del edificio Plaza Rana, y el
viernes un portavoz de la sala de control del Ejército que coordina
la operación dijo que el número de muertos confirmados había llegado
a 1.038.
Una serie de accidentes mortales en fábricas han centrado la
atención mundial sobre las normas de seguridad en la industria de la
confección en Bangladesh. Ocho personas murieron en un incendio de
una fábrica esta semana, que una asociación de la industria dijo el
viernes podría haber sido iniciado deliberadamente.
Alrededor de 2.500 personas fueron rescatadas de Rana Plaza, en
el suburbio industrial de Savar, a unos 30 kilómetros al noroeste de
Dacca, entre ellas muchos heridos, pero no hay una estimación
oficial del número de desaparecidos.
El desastre, que se cree habría sido ocasionado cuando se
pusieron en marcha generadores durante un apagón, ha puesto el foco
de atención en los minoristas occidentales que utilizan la
empobrecida nación del sur de Asia como fuente de productos baratos.
Nueve personas han sido detenidas en relación con el desastre,
incluyendo el propietario del edificio y los jefes de las fábricas
que albergaba.
Cientos de familiares siguen esperando en el lugar, algunos con
fotografías. Los rescatadores tienen cada vez más dificultades para
identificar los cadáveres en descomposición y están utilizando los
documentos de identificación que llevan o incluso sus teléfonos
móviles.
"Se han enterrado un total de 156 víctimas sin identificar", dijo
el administrador del distrito de Dacca, Mohamad Yusuf Harun, que
añadió que se han preservado muestras de ADN para que se pudieran
hacer análisis si aparecieran familiares.
El Gobierno ha culpado a los dueños y a los constructores del
edificio por usar materiales de construcción deficientes, como
ladrillos, cemento y barras por debajo de los estándares, y no
obtener los permisos necesarios.
La industria textil de Bangladesh, que supone alrededor del 80
por ciento de las exportaciones del empobrecido país asiático, ya ha
sufrido varios accidentes graves, como uno en noviembre del año
pasado en el que murieron 112 personas.