El presidente ruso, Vladimir Putin, y el primer ministro, Dimitri
Medvedev, presidieron el acto en honor a los combatientes
antifascistas soviéticos.
El desfile militar comenzó con la revisión de las tropas
efectuada por el ministro de Defensa, Serguei Shoigu, que iba de pie
en una limusina negra descubierta y saludó a miles de soldados y
oficiales que gritaron a coro su tradicional "¡Hurra!" bajo un cielo
y una temperatura primaveral.
"Siempre recordaremos que precisamente fue Rusia, la Unión
Soviética, quienes hicieron fracasar los proyectos odiosos,
sangrantes de los nazis, y les impidieron controlar el mundo",
declaró Putin en una breve intervención.
"Nuestros soldados protegieron la libertad y la independencia
defendiendo con abnegación su patria, liberando a Europa y
haciéndose con una victoria cuya grandeza permanecerá en las
memorias durante siglos", añadió.
"Hacemos todo lo posible para que nadie pueda desencadenar una
guerra en ningún sitio. Hacemos todo lo posible para reforzar la
seguridad en el planeta", dijo Putin.
En el cielo, 68 helicópteros y aviones, entre los que había
bombarderos estratégicos, sobrevolaron la Plaza Roja, un número
récord para celebrar el aniversario 68 del fin del holocausto.