El
bayamés Parque-museo Ñico López, antiguo cuartel Carlos Manuel de
Céspedes, entró en la fase final de una reparación que lo dejará
listo para las conmemoraciones por los 60 años del asalto
revolucionario acontecido el 26 de julio de 1953, simultáneamente a
los hechos del Moncada, en Santiago de Cuba.
Carlos Rodríguez Lora, director del complejo histórico —que
también incluye el lugar de hospedaje de los asaltantes—, dijo a
Granma que ya se concluyó la impermeabilización del segundo
nivel y la restauración del yeso de los techos en los dos pisos de
la sala expositiva ubicada en el único edificio en pie, de aquellos
que conformaban la sede del escuadrón 13 de la Guardia Rural.
También terminaron la reconstrucción capital de la muralla
militar que limita el fondo de la instalación con la ribera del río
Bayamo, repararon cuatro grandes jardineras del parque, y ahora
instalan 32 nuevas luminarias en toda la histórica plaza, la cual el
propio 26 de julio cumplirá 35 años como Parque-Museo, detalló
Rodríguez.
Apuntó que entre las labores pendientes están la restauración de
los segmentos dañados en el piso de granito del parque; mejoras en
la jardinería, y la pintura exterior —con el tradicional amarillo
cuartel— de la sala expositiva, el muro perimetral y las dos
emblemáticas torres de la entrada principal.
Subrayó que una vez concluidos los trabajos constructivos
—insertados en el programa de reanimación por los 500 años de la
villa San Salvador de Bayamo—, el museo abrirá sus puertas al
público con un nuevo guion museológico, más atractivo y
estéticamente interesante, a fin de conmemorar de un modo especial
el Día de la Rebeldía Nacional.
Con renovados elementos de museografía, agregó Rodríguez Lora, la
institución volverá a exponer la maqueta del antiguo cuartel de la
tiranía, objetos pertenecientes a los asaltantes, documentos del
periodo, e incorporará un stand que mostrará las armas de la época.