Henrique
Capriles puede gritar con las venas abultadas cuanto quiera, por
hacer entender que Venezuela, siguiendo a Maduro, andará por malos
caminos. Pero mientras en un país, el pueblo todo se tenga en
cuenta, se darán crecidas marchas de avance.
En esa nación sudamericana que vio nacer a los épicos Bolívar y
Chávez, entró en vigencia la reducción de la jornada laboral, que
garantiza un aumento del tiempo libre a favor de los trabajadores.
Ahora los venezolanos trabajarán un máximo de 40 horas diurnas a
la semana, cuatro menos que la cantidad anterior. Esto se contempla
en las disposiciones de la Ley Orgánica del Trabajo (LOT), que
anunciara el pasado año el líder Hugo Chávez.
El viceministro del Trabajo, Elio Colmenares, dijo que la
normativa establece que los trabajadores deberán gozar de dos días
libres continuos semanales, con el fin de garantizar su descanso y
darles tiempo suficiente para su sana recreación, a la vez que se
les permita compartir más con sus familias.
En el segmento Dando y Dando de Venezolana de Televisión,
Colmenares explicó que los días continuos de descanso significan una
innovación en Venezuela, que posee rango de ley y de obligación en
todos los sectores.
Haciéndole frente a campañas de medios de comunicación que hablan
de un supuesto acoso a los trabajadores por su filiación política,
el viceministro negó la existencia de esa actividad en la
administración pública. "Es inflación mediática más que realidad",
expresó refiriéndose a las acusaciones.
Por otra parte, el Frente de Empresarios y Productores con
Chávez, elogió la entrada en vigencia de la LOT, al decir de esta,
que consolida la obra humanista, socialista y de amplia
reivindicación del fallecido mandatario.
El coordinador nacional de la organización, Camilo Martín,
enunció que gracias a la LOT, el comandante Chávez les asestó un
golpe a los empresarios capitalistas, cuyo fin se basaba en la
explotación de los trabajadores.
También resaltó que la ley pone fin a la tercerización y el robo
de prestaciones sociales, a la vez que asume la no discriminación en
el empleo, la igualdad y equidad de género. Todo esto, unido a la
puesta en escena de un nuevo salario mínimo, con un aumento del 20
por ciento, para beneficio de los de más carencias.
Es normal que los elogios acompañen a las gestas. Y las gestas en
Venezuela ya son cosa cotidiana. Por mucho que Capriles no lo
acepte.
El diputado al Parlamento Latinoamericano Roy Daza, dijo que el
derrotado excandidato de la oposición es un títere movido por los
hilos del Pentágono, que no aceptará su fracaso en los comicios del
14 de abril, antes de que se lo ordene el gobierno estadounidense.
Los que queremos a una Latinoamérica, donde continúen emergiendo
auténticas transformaciones, esperamos que se desplome ese patético
teatro de marionetas, montado por Capriles y Washington. Maduro es
presidente. Venezuela tiene a Maduro. Entiéndase esto de una vez.