Bangladesh cerró 18 fábricas textiles por motivos de seguridad,
dos semanas después del derrumbe de un edificio donde funcionaban
talleres de confección, un drama cuyo balance aún provisional supera
los 800 muertos.
Bangladesh es el segundo exportador de ropa del mundo después de
China. Esta industria representa el 80 % de las exportaciones del
país y más del 40 % del empleo industrial.
La mayoría de los obreros trabajaban para marcas occidentales
como la británica Primark (Associated British Foods) y la española
Mango, por menos de 30 euros mensuales, sin ninguna protección
sanitaria ni control de las horas de trabajo y de los sueldos.