LA PAZ, 8 de mayo.—
El gobierno boliviano denunció hoy la aparición de manifestaciones
golpistas entre dirigentes sindicales protagonistas de una huelga en
demanda de un alza de pensiones.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, criticó la
posición de representantes de la Central Obrera Boliviana (COB),
quienes, dijo, sugirieron un derrocamiento del presidente Evo
Morales.
El funcionario cuestionó lo que consideró "un lenguaje de golpe
de Estado" entre algunos líderes de los trabajadores, a los que
convocó a moderar sus expresiones para una mejor resolución del
conflicto.
Criticó además las amenazas de la COB de tomar instituciones
públicas, lo que calificó de "señales de intolerancia
antidemocrática".
Quintana ratificó que el Gobierno no accederá a la demanda del
sindicato porque significaría poner en riesgo la economía y poner
fin a los programas sociales de la actual Administración.
El Ministro ratificó la disposición al diálogo del Ejecutivo,
rechazada por la Central Obrera que pidió una negociación directa
con el presidente Evo Morales, quien asiste a una Cumbre del Grupo
de los 77 fuera del país. (PL)