Cuba en el mundo

Desde Haití

La voluntad de dar lo que no nos sobra

Leandro Maceo Leyva, enviado especial

Un conocido que vive en un país capitalista se lamentaba días atrás porque sus ganancias habían disminuido producto de que el número de personas que acuden a su clínica privada estaba por debajo del porcentaje de asistencia cotidiano; por ende, ingresaba menos dinero a su bolsillo. Entonces, meditaba yo en lo absurda que se dibuja la vida cuando uno escucha estas cosas. Para este hombre la acumulación de ganancias, depende de las dolencias de otros. ¿Es ese el modelo de sistema al que aspira la humanidad? ¿Hasta dónde puede la calamidad ajena beneficiarnos como semejantes?

Mientras, pienso en la presencia de los médicos cubanos en Haití y en la dimensión que alcanza la ayuda solidaria que aquí prestan desde hace más de 14 años, en función de llevar gratuitamente la atención primaria de salud hasta el más pobre de los haitianos, a todos los departamentos del país y para fortalecer su Sistema de Salud. Más de cinco mil cooperantes de ese sector han prestado servicios en Haití durante estos casi tres lustros.

Con seguridad, ello pasa por evocar conceptos tan puntuales como conciencia, ética, solidaridad, humanismo... Valores que se aplican al internacionalismo médico cubano, donde el capital humano es el más común denominador.

La asistencia de los cooperantes cubanos brindada al pueblo haitiano refleja la naturaleza humanitaria de una labor que dignifica a cada hombre o mujer que ha cumplido la hermosa tarea de regalar salud a personas que, en muchos casos, jamás habían recibido atención alguna.

El internacionalismo médico cubano se ha consolidado como un gesto de gran envergadura.

Una misión que se diferenció del resto porque nació de la decisión de ayudar a este país, hasta lograr que los haitianos pudieran ayudarse a sí mismos. Ello dio origen a la idea de formar como médicos a jóvenes haitianos en Cuba, de modo que pudieran regresar y asistir a su pueblo. Hoy suman más de 800 los graduados.

Luego de la emergencia del terremoto, Cuba desempeñó un papel esencial en el control de la posterior epidemia de cólera. En ambas situaciones, el personal cubano asumió el apoyo al pueblo haitiano. Una vez más, los esfuerzos humanitarios de la misión cubana —presente en la nación caribeña desde 1998 cuando el Gobierno cubano ofreció ayuda humanitaria a Haití ante el desastre que produjo el huracán George— fueron mayúsculos. No obstante, hasta el momento esas contribuciones siguen siendo ignoradas por los grandes medios de difusión.

A lo largo de este periodo, el personal cubano ha servido en las zonas más pobres e intrincadas de Haití —adonde incluso otros se rehúsan a llegar— ha atendido a través de consultas médicas a más de 20 millones 100 mil 388 pacientes y salvado 313 mil 784 vidas.

Otro componente en extremo importante del internacionalismo cubano es el vasto alcance de la Operación Milagro en Haití. Las intervenciones quirúrgicas realizadas por médicos cubanos —más de 58 mil 500— se han ofrecido sin costo alguno para los pacientes, la mayoría de los cuales no tenían la posibilidad de pagarlas y a quienes hoy se les ha logrado devolver o mejorar la visión.

Entonces, vuelvo a las palabras de aquel conocido, expresión más simple de las entrañas de un sistema, víctima de la dinámica que engendra por su naturaleza el capitalismo, el cual dista mucho de parir acciones similares a las que realizan los médicos cubanos.

A ese conocido que cobra sus servicios Haití no puede pagarle, su pueblo no puede agradecerle. Solo queda que pensamientos como ese no se multipliquen, y en contrapartida predominen aquellos con la voluntad de dar cuanto no les sobra.

 

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