Detalles que pueden sumar buques enteros

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Conocedor al dedillo de asuntos relacionados con la caña, Walter Ávila, presidente de la Unidad Básica de Producción Cooperativa de La Pedrera, es uno de esos "lobos de cañaveral" a quien la luz del día suele sorprender al pie de las plantaciones, para tocar con los ojos y con las manos la calidad del trabajo que en medio de la oscuridad hicieron los operadores de combinada y comprobar si el corte se realizó a la altura adecuada, si queda mucha gramínea regada por el campo.

¿Se repite realmente en todos los frentes de corte, alza y tiro, esta imagen captada en el territorio de Amancio?

Gracias a ese permanente gardeo y al rigor con que se realizan allí la llamada prueba rápida y otras comprobaciones a pie de cepa y de surco, esa unidad es una de las que más rendimiento y menos pérdidas en cosecha presentan en el territorio.

La práctica, sin embargo, está demostrando aquí, como en otras zonas del país, que no todos los productores muestran igual preocupación y ocupación en torno a un asunto como ese: vital tanto para los resultados de la entidad y sus trabajadores, como para la industria y la economía nacional.

Por ello fue muy acertada la observación que recientemente hizo en la Asamblea Provincial del Poder Popular Miguel Alfonso Jorge, presidente del Gobierno en Puerto Padre, al afirmar que en muchos lugares ya no se ve —como antes— al carretón de bueyes y a dos o tres obreros recogiendo la caña, aún fresca, que ha quedado luego del corte y tiro.

Conocedores del tema estiman que cuando no se pone todo el empeño, puede quedar tendido en el "campo de combate" alrededor de un 5 %, e incluso más, del total que debió ser cortado y enviado a la industria.

La proporción puede parecer insignificante. Pero no lo es. Para un central como el Antonio Guiteras, no salvar esa "pérdida" o dejar que se pierda un nivel así de caña salvable equivaldría a más de 42 000 toneladas de la gramínea desde que inició la actual contienda, lo cual se traduce en no pocas toneladas de azúcar sin producir.

CADENA DE MACHETAZOS

Exigir un corte adecuado (no tan rasante que castre la cepa, ni tan alto que deje tocones a media pierna) y rescatar cuanto canuto sea posible, es lo mínimo que pueden y deben hacer las unidades productoras, al final de una cadena de insuficiencias e ingratitudes que tasajean la salud de plantaciones en distintas zonas del archipiélago.

Demasiadas e inaceptables pérdidas generan ya los descuidos en la siembra y la pálida resiembra: causantes de despoblación y caída de estimados, en el municipio tunero de Amancio lo saben.

Cuando las plantaciones han recibido recursos para la zafra, resulta contraproducente no poner todo el empeño y la exigencia en función de un corte correcto, perder tiempo inútilmente o sepultar a ras de campo determinados volúmenes, al parecer poco significativos, pero que sumados llenan vagones de ferrocarril y procesados suman toneladas o representan bodegas de buques.

 

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