General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos
de Estado y de Ministros
Estimada
Fina:
Como ha sido informado y con motivo de su 90 cumpleaños, el
Consejo de Estado, a propuesta de su Presidente, ha decidido
otorgarle la Orden José Martí.
Se reconoce de este modo a una de las más importantes figuras de
la Literatura Hispanoamericana del siglo XX, cuya obra, por sus
altos valores, perdurará por siempre.
Apasionada por la poesía desde muy joven, conoció a Juan Ramón
Jiménez, fue discípula de María Zambrano, se nutrió de la poética de
la llamada Generación del 27 española y de los principales
exponentes de la literatura de su tiempo.
Dejó su huella en el grupo Orígenes, de gran significado para la
cultura cubana, junto a Cintio, Eliseo, Lezama y otros importantes
intelectuales.
La singularidad de su creación poética, unida a un manejo
enriquecedor de la lengua, la consagran como una poeta de dimensión
universal.
A ello se suma una memorable labor ensayística de gran valía, en
la que aborda disímiles ámbitos de la Literatura y el pensamiento.
Con lo anterior bastaría para este reconocimiento, pero el mayor
sentido de su labor intelectual ha sido el estudio y la divulgación
de la obra de Martí, su compromiso con el legado martiano, que
desarrolló en buena parte junto a su entrañable Cintio Vitier, que
los consagra, de acuerdo con Roberto Fernández Retamar, como "los
apóstoles del Apóstol".
Su amplio quehacer intelectual está indisolublemente ligado a una
honestidad y una ética insuperables y un gran compromiso con su
Patria y su Revolución, que ha sabido conjugar con los altos valores
de la fe cristiana.
Ha dedicado su vida, con pasión y fidelidad absolutas, a tres
grandes amores: Cuba, Cintio y José Martí.
Llega esta orden antecedida de importantes lauros y
reconocimientos en Cuba y en el extranjero, entre ellos, el Premio
Nacional de Literatura, Orden Félix Varela, Orden Ana Betancourt,
Orden Carlos J. Finlay, los premios Reina Sofía de Poesía
Iberoamericana, internacional de poesía Federico García Lorca e
iberoamericano Pablo Neruda.
Si algo distingue a Fina es su sencillez, la sencillez de la
grandeza, con la que hace honor a las palabras del Apóstol cuando
expresó: "No hay grandeza verdadera sin sencillez y generosidad".
Lleve en su pecho esta Orden con el nombre del más grande de los
cubanos, al cual usted ha dedicado su vida. En ella va también el
cariño inmenso de un pueblo que la estima y quiere.
Por último, ya que hemos evocado su 90 cumpleaños, permítame
concluir con una frase suya: "Aún queda tiempo. Nuestra Patria es la
vida".