El amplio quehacer intelectual de Fina García Marruz está indisolublemente ligado a una honestidad y una ética insuperables

Palabras del secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta Álvarez, en el acto de imposición de la orden José Martí a Fina García Marruz. Palacio de la Revolución, 29 de abril de 2013, Año 55 de la Revolución

General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros

Estimada Fina:

Como ha sido informado y con motivo de su 90 cumpleaños, el Consejo de Estado, a propuesta de su Presidente, ha decidido otorgarle la Orden José Martí.

Se reconoce de este modo a una de las más importantes figuras de la Literatura Hispanoamericana del siglo XX, cuya obra, por sus altos valores, perdurará por siempre.

Apasionada por la poesía desde muy joven, conoció a Juan Ramón Jiménez, fue discípula de María Zambrano, se nutrió de la poética de la llamada Generación del 27 española y de los principales exponentes de la literatura de su tiempo.

Dejó su huella en el grupo Orígenes, de gran significado para la cultura cubana, junto a Cintio, Eliseo, Lezama y otros importantes intelectuales.

La singularidad de su creación poética, unida a un manejo enriquecedor de la lengua, la consagran como una poeta de dimensión universal.

A ello se suma una memorable labor ensayística de gran valía, en la que aborda disímiles ámbitos de la Literatura y el pensamiento.

Con lo anterior bastaría para este reconocimiento, pero el mayor sentido de su labor intelectual ha sido el estudio y la divulgación de la obra de Martí, su compromiso con el legado martiano, que desarrolló en buena parte junto a su entrañable Cintio Vitier, que los consagra, de acuerdo con Roberto Fernández Retamar, como "los apóstoles del Apóstol".

Su amplio quehacer intelectual está indisolublemente ligado a una honestidad y una ética insuperables y un gran compromiso con su Patria y su Revolución, que ha sabido conjugar con los altos valores de la fe cristiana.

Ha dedicado su vida, con pasión y fidelidad absolutas, a tres grandes amores: Cuba, Cintio y José Martí.

Llega esta orden antecedida de importantes lauros y reconocimientos en Cuba y en el extranjero, entre ellos, el Premio Nacional de Literatura, Orden Félix Varela, Orden Ana Betancourt, Orden Carlos J. Finlay, los premios Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, internacional de poesía Federico García Lorca e iberoamericano Pablo Neruda.

Si algo distingue a Fina es su sencillez, la sencillez de la grandeza, con la que hace honor a las palabras del Apóstol cuando expresó: "No hay grandeza verdadera sin sencillez y generosidad".

Lleve en su pecho esta Orden con el nombre del más grande de los cubanos, al cual usted ha dedicado su vida. En ella va también el cariño inmenso de un pueblo que la estima y quiere.

Por último, ya que hemos evocado su 90 cumpleaños, permítame concluir con una frase suya: "Aún queda tiempo. Nuestra Patria es la vida".

 

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