Los
sones clásicos de Eliades Ochoa animaron este fin de semana el
desarrollo del Festival Internacional 5 de Mayo, en Puebla, y
protagonizaron un momento cumbre de la fiesta angelina, que avanza
hacia su recta final.
Eliades el viernes y Willie Colón el sábado, han sido hasta el
momento quienes han atraído más público al zócalo de la ciudad donde
se presentan las Músicas del Mundo, uno de los tantos programas que
ofrece el festival en sus 12 sedes alternas.
Vestido íntegramente de negro, con botas vaqueras y sombrero
tejano, Eliades Ochoa llegó a esta ciudad con su mensaje de alegría
y optimismo, e invitó a los presentes a hacer "un viaje por la
música cubana de tradición". Toda una suerte de sones, guarachas y
boleros que el originario de Songo La Malla, Santiago de Cuba,
recreó acompañado por un piquete de músicos cubanos radicados en
México, que llegaron a auxiliarle (y también lo harán el 4 de mayo
en Texcoco), ya que su agrupación regular se quedó varada en la
Habana por problemas con las visas.
Ochoa es un músico intuitivo, con una voz prima de resonancia
afro y un instrumento único: guitarra de ocho cuerdas, que se
escucha como guitarra sexta y a la vez como tres cubano, debido a
una afinación muy particular y a la técnica instrumental depurada de
este sonero-guajiro de 66 años de edad.
El programa musical lo tiene armado con éxitos de su discografía,
los logrados con el Buena Vista Social Club y los que la gente le
solicita: El carretero, Me voy a vivir a la luna, Píntate los labios
María, El Manicero, El cuarto de Tula, el bolero Negrura,
Guantanamera, Lágrimas negras y la infaltable Chan Chan se
escucharon con más vigor y sabrosura, merced a la inclusión de
trompetas, piano y tumbadoras que el trovador ha agregado a la
formación clásica de cuarteto de son.
La orquesta ventú, organizada por el pianista Geovany Alcántara,
está integrada por excelentes músicos (todos originarios de Santiago
de Cuba) que, como dijera Eliades, "caminan solos" y se saben al
dedillo su repertorio. Por lo que esa noche no hubo falla y sí una
muestra de lo que se trae de cuna.