Oligarquía y fascismo “pacífico”

FÉLIX LÓPEZ

El plan golpista sigue en marcha en Venezuela, aunque su ejecutor en jefe, el derrotado candidato Henrique Capriles, se esconda tras falso discurso pacifista: disparos pacíficos que han cobrado la vida de siete bolivarianos, agresiones pacíficas que ya han lesionado a más de 60 personas, quemas pacíficas de numerosos centros de salud, incendios pacíficos a casas y autos del PSUV, destrucción pacífica de los mercales, cierre pacífico de las vías de acceso a las ciudades, amenazas de muerte pacíficas a los seguidores del presidente Maduro... En fin, un golpe fascista, pero "pacífico".

Lo ocurrido el lunes 15 de abril (la llamada Noche de los cristales), luego de que el irresponsable Capriles llamara a sus seguidores a "expresar su rabia" y "drenar la arrechera en las calles", emula las hordas fascistas del Chile pinochetista. Los medios de comunicación de la oligarquía se esmeran en demostrar la existencia de una fractura social, cuando lo que ocurre a la vista es un intento de golpe de Estado de las elites. Esas, que de haber triunfado el pasado domingo, ya hubiesen llenado los estadios de revolucionarios, desatando la misma cacería fascista y xenófoba que ya ejecutaron 11 años atrás, cuando el carmonazo.

Es evidente que las fuerzas revolucionarias, que han madurado y sobrevivido a golpes militares, petroleros, mediáticos..., han manejado la situación actual con paciencia, evitando las provocaciones y maniobrando en el terreno legal y constitucional. Pero se necesitan nervios de acero para ver cómo los opositores disparan contra personas humildes, incendian, destruyen y crean focos de desorden y terror a lo largo y ancho del país. Y todo con el pretexto de exigir el conteo total de los votos, aun cuando sus "líderes" no han realizado todavía una solicitud formal ante el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Este lunes se conoció que las familias de Capriles Radonsky y Leopoldo López, los instigadores de la intentona golpista, ya han salido de Venezuela rumbo a Miami y Aruba. ¿Por qué alejan a sus familias del escenario de guerra que han creado? ¿Por qué no están al frente de las manifestaciones violentas que han organizado? ¿Por qué una parte importante de la sociedad venezolana se deja utilizar como carne de cañón para satisfacer los instintos fascistas de un perdedor? ¿Con qué objetivo los líderes de la derecha, irresponsablemente, intentan marchar este miércoles hasta el centro de Caracas, conociendo que la sede del CNE se ubica en un enclave popular chavista? ¿Qué sorpresa pueden esconder detrás de esta provocación?

Como denuncia el intelectual Roberto Hernández Montoya en Twitter, "nos quieren aplicar el plan de Libia, Siria... La idea es decir que el gobierno está masacrando a su población para propiciar una invasión"... El presidente Nicolás Maduro ya les ha dicho claramente que no podrán marchar al centro de Caracas; y la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, les anunció que van a enfrentar con todo el rigor de la justicia a los culpables de la muerte de siete venezolanos, así como a los que intentaron quemar vivo a un chavista, demostrando el alto nivel de agresividad y violencia que se ha desatado en las filas opositoras.

Violencia en las calles y constante instigación mediática. Ahí está, como objeto de estudio para los comunicadores, el resultado de un twitter enviado por el periodista más amarillo y palangrista de la historia venezolana, Nelson Bocaranda, quien en su anticubanismo obsesivo escribió: "Informan que en el CDI de La Paz en Gallo Verde, Maracaibo, hay urnas electorales escondidas y los cubanos de allí no las dejan sacar"... Tras su mensaje se desataron las hordas fascistas, sin aquilatar que este 15 de abril la Misión Barrio Adentro cumplió sus 10 años y es considerada patrimonio de Chávez y su proceso revolucionario.

Las próximas horas, sin duda, van a ser decisivas para continuar la derrota al nuevo intento de golpe fascista. La ultraderecha no hace otra cosa que mostrar su odio visceral por las clases populares. Algo que los cuatro millones de venezolanos que no votaron el pasado domingo 14 de abril deberán incorporar a su experiencia y conciencia. Lo decía ayer ante las cámaras un hombre humilde del barrio 23 de Enero: "El fascismo florece donde le dejamos el más mínimo espacio y donde no lo podamos de raíz".

 

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