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ZAFRA AZUCARERA
La moraleja del Uruguay
Calidad en las reparaciones, estabilidad de la
fuerza técnica y control minuto a minuto del proceso productivo
abonan la eficiencia del central espirituano, el más integral del
país en la presente zafra
Juan Antonio Borrego
JATIBONICO, Sancti Spíritus.— Aunque cueste creerlo, el central
Uruguay, con una historia centenaria, símbolo de la industria
azucarera cubana y recordista nacional en producción de crudo para
una zafra (235 mil 080 toneladas en la campaña 90-91) estuvo en la
lista de los posibles ingenios a cerrar, cuando en los años noventa
"la caña se puso a tres trozos", como gusta decir a los propios
trabajadores del giro para bautizar los momentos más tensos.
Las
combinadas brasileras Case aseguraron al ingenio el 40 % de su
molida diaria. fotos: Vicente Brito
Asomados a aquel precipicio, sus directivos recuerdan que a
mediados de esa década el antiguo CAI tocó fondo con una zafra de
solo 29 mil toneladas, cifra casi digna de los trapiches que molían
en el Valle de los Ingenios hacia los siglos XVIII y XIX. "Nunca
faltó la eficiencia, fue, sencillamente, que nos quedamos sin caña",
reconoce Radamés Rodríguez Palmero, jefe de mantenimiento en la
fábrica espirituana.
El ingeniero Vladimir Gómez Morales, que para entonces andaba
dándose cabezazos por el área energética, ahora en su nuevo puesto
de director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Central Uruguay,
está convencido de que si la industria viene saliendo del túnel es
por la perseverancia del colectivo, por la estabilidad y el papel de
los cuadros de dirección "siempre fogueados en la base" y, sobre
todo, "porque en ninguna situación la gente se sintió derrotada", un
legado aprendido desde los tiempos en que Evaristo Hernández Lago y
Manuel Zerquera pusieron en boga al coloso de Jatibonico.
El
incremento del riego en la zona sur abre nuevas perspectivas para el
crecimiento cañero.
Con esa misma filosofía, la industria debe hoy completar su plan
técnico-económico por sexto año consecutivo. reporta un crecimiento
productivo superior a las 8 000 toneladas en relación con la zafra
precedente —se propone entregar otras 2 500 por encima de su
compromiso para bien de la provincia y el país— y consigue índices
de eficiencia que envidiaría cualquiera de las industrias de su
tipo.
Al cierre de marzo la entidad acumulaba utilidades superiores a
los 19 millones 426 mil pesos, lograba reducir el costo planificado
de la tonelada de azúcar de 1 178 pesos a 1 050 y aseguraba un
salario mensual promedio de 1 200 pesos a sus más de 850
trabajadores.
UNA ZAFRA EJEMPLAR
De todos los indicadores que miden el comportamiento de la
cosecha cañera en Uruguay, su director Vladimir Gómez prefiere
elogiar tres: el rendimiento industrial acumulado (11,95, el más
alto del país), la reducción del tiempo industrial perdido —de 11,71
en la zafra anterior a 5,27 en esta—- y la elevada calidad del
azúcar, con alto contenido de pol, baja humedad y un color que linda
con el refino.
A juicio de los expertos, los índices conseguidos son hijos de la
profundidad en las reparaciones y los mantenimientos precontienda,
de la frescura de la caña introducida con el incremento del tiro
directo, del cumplimiento de la secuencia
preparación-ejercicio-prueba-arrancada y de la estabilidad del
colectivo, los turnos de trabajo y el aparato técnico y profesional.
Tras el inventario de los golpes más notorios en la zafra pasada,
en el central reubicaron un primer juego de cuchillas para asegurar
mejor extracción de guarapo a la materia prima que llega
directamente al basculador; repararon con fuerzas propias los
motores de alto voltaje; realizaron mejoras tecnológicas en las
áreas de tándem y energética y modernizaron una centrífuga
comercial.
El Uruguay "se robó la arrancada" cuatro días para dar respuestas
a los apremios del país ante la situación creada en la región
oriental tras el paso del huracán Sandy y, desde entonces, se
apropió de una ventaja que mantiene hasta el momento; en nueve
ocasiones consiguió molidas superiores a las 1 000 toneladas en una
jornada y más de una vez alcanzó 13 de rendimiento ininterrumpido en
bloques de tres o cuatro días, algo que no sucedía desde 1997.
El ingenio fue el primero del país en cumplir y sobrecumplir con
creces su plan de miel, urea y bagacillo, un compuesto para la
alimentación vacuna avalado por su excelente calidad y preferencia
entre los ganaderos, quienes lo ven como una verdadera tabla de
salvación en épocas de sequía por lo que significa para el
mantenimiento de la masa y la elevación de la producción de leche.
Manuel Pérez Siberia, director de Plantas Industriales en la
Empresa Azucarera Sancti Spíritus, da por sentado que los excelentes
dividendos en este frente (la planta aspira a completar las 8 000
toneladas, tres mil más que el año anterior) están directamente
vinculados a la estabilidad de la molida en el central.
Suena raro que en un año de magnífico desempeño industrial, el
ingenio de Jatibonico, que habitualmente se autoabastece de la
energía que necesita para funcionar y tributa cifras no
despreciables al sistema nacional, no haya podido redondear su
ejecutoria en la cogeneración eléctrica.
El director de la fábrica asegura que tras un buen inicio de
zafra, se presentó una avería en el turbo número dos, que demoró
diez días en resolverse, atraso que a la postre han venido
arrastrando a lo largo de la campaña "como quien dice para que no
sea perfecta".
CAMBIOS EN EL PAISAJE
Nada de lo ocurrido últimamente en el Uruguay resulta tan
estratégico para el municipio, la provincia y el país como la
transformación que de un tiempo a esta parte viene gestándose en el
macizo cañero del sur, donde marabuzales antológicos, casi aptos
para aserraderos, han comenzado a ceder su espacio al cultivo de la
caña.
Desde la zona de La Vega llegaron este año, por toneladas, los
primeros frutos de un programa que se ha beneficiado del rescate de
viejos canales que se encontraban abandonados por décadas, del
empleo de equipos de riego móviles de reciente adquisición,
alimentados por diésel, y de un considerable aporte de maquinaria
agrícola, elementos que de conjunto vienen reconfigurando el paisaje
de la zona.
Dotado de una envidiable riqueza hidráulica (Jatibonico cuenta
con las presas Lebrije, Dignorah y La Felicidad, más los favores de
la Zaza), pero poco privilegiado hasta ahora con los beneficios de
la irrigación, Uruguay podría cambiar en breve plazo esta realidad a
juzgar por las inversiones previstas en el sector, que contemplan un
programa de crecimiento suficiente para asegurar una producción
azucarera superior a las cien mil toneladas en los próximos años.
La meta todavía no se encuentra al doblar de la esquina, e
incluso en el camino por conseguirla no se descarta algún que otro
tropezón; sin embargo, a juzgar por lo conseguido en los últimos
tiempos, aquella producción de trapiche de mediados de los noventa,
filosóficamente hablando, es hoy una señal preterida. |