El
presidente del Congreso hondureño, Juan Hernández, aseguró hoy que
existen operadores de justicia confabulados con el crimen en esta
nación centroamericana, la cual ocupa el primer lugar de homicidios
en el mundo.
Tras concluir las comparecencias de altos funcionarios de la
seguridad y del sistema judicial ante los diputados, Hernández
aseveró que "han venido aquí a reconocer en el fondo que tenemos
operadores de justicia que se han confabulado con el crimen".
Esta semana rindieron cuentas ante el Congreso Nacional el
titular de la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera
Policial, Eduardo Villanueva, el ministro de Seguridad, Pompeyo
Bonilla, el director de la Policía Nacional, Juan Carlos Bonilla, y
el fiscal del Estado, Luis Alberto Rubí.
También lo hicieron el presidente de la Corte Suprema de
Justicia, Jorge Rivera, el ministro de Defensa, Marlon Pascua, y el
director nacional de Inteligencia e Investigación, Julián Pacheco.
Estas comparecencias fueron solicitadas al Congreso por
organizaciones agrupadas en la Alianza por la Paz y la Justicia (APJ),
para que las autoridades informaran acerca de sus actuaciones en los
temas de seguridad y de la depuración de las filas policiales
permeadas por la corrupción, las drogas y el enriquecimiento
ilícito.
"Ha llegado el momento de tomar decisiones, mi criterio personal
es que la rendición de cuenta es una parte, pero esta tiene que
terminar en decisiones claras y contundentes, porque el pueblo
hondureño no puede seguir sufriendo lo que está sufriendo", subrayó
Hernández.
Según representantes de la APJ, los datos aportados por los
comparecientes revelan un fracaso del Estado en el combate de la
violencia y la criminalidad.
Resaltaron, además, la falta de liderazgo del presidente de
Honduras, Porfirio Lobo, para dirigir la política de seguridad, tema
que lideró su campaña.
A juicio de la APJ, esta rendición de cuentas mostró el fracaso
de las estrategias contra la inseguridad y que las muchas leyes
aprobadas por el Congreso Nacional han tenido pobres resultados
pues, lejos de reducir el delito, la violencia se ha incrementado y
refleja un índice de 85.5 homicidios por cada 100 mil habitantes.