WASHINGTON.—
Estados Unidos reiteró su anuncio de que adopta todas las medidas
necesarias ante un eventual agravamiento de la crisis en la
península coreana.
Jay Carney, vocero de la Casa Blanca, repitió lo expresado ayer
por el presidente Barack Obama tras reunirse con el secretario
general de la ONU, Ban Ki-moon, aunque rechazó un informe de la
inteligencia estadounidense sobre supuestas posibilidades de la
República Popular Democrática de Corea (RPDC) para lanzar cohetes
estratégicos con ojivas nucleares.
Por su parte, el director de Inteligencia Nacional de Estados
Unidos, James Clapper, negó en una audiencia en la Cámara de
Representantes que el país asiático esté en capacidad de lanzar
armas nucleares en cohetes balísticos de gran alcance.
Como parte de la campaña contra Corea Democrática, el congresista
republicano por Colorado Doug Lamborn citó la víspera un informe de
la Agencia de Inteligencia de la Defensa, según el cual Pyongyang
tiene capacidades para miniaturizar una ojiva nuclear y montarla en
un misil balístico.
El Gobierno norcoreano considera que las maniobras de gran
envergadura que realizan Estados Unidos y Surcorea en la región
constituyen verdaderos ensayos de agresión contra la RPDC.
Las tensiones en la zona se incrementaron durante las últimas
semanas luego que el Pentágono reposicionó buques de guerra y
aviones de combate en la región con el alegado propósito de realizar
ejercicios castrenses en combinación con Seúl.
Desde principios de abril la Marina de Guerra norteamericana
ubicó en el área dos destructores con sistemas antibalísticos y
trasladó hacia zonas cercanas a la RPDC la plataforma marítima
autopropulsada SBX-1 con radares anticoheteriles.
El plan de traslado de una batería de cohetes del Sistema de
Defensa de Área a Gran Altura hacia la isla de Guam, fue visto por
medios de prensa especializados como la mayor demostración de fuerza
de Washington en los últimos años en el área.
República Popular China reclamó este jueves a todas las partes
involucradas en la crisis dar un giro a la situación y detener
cualquier movimiento que incremente las tensiones y empeore la
situación en la península coreana.