MADRID.—
El gobierno conservador español anunció que en dos semanas
presentará un nuevo paquete de reformas estructurales, en respuesta
a recientes exigencias de la Unión Europea (UE).
En rueda de prensa, el secretario de Estado de Economía, Fernando
Jiménez Latorre, anticipó que las medidas que el Ejecutivo del
derechista Partido Popular (PP) aprobará el próximo día 26 abarcarán
varios ámbitos de la economía y serán ambiciosas.
El funcionario aseguró que la administración de Mariano Rajoy
estudia un nuevo diseño de la estructura de la fiscalidad, aunque no
concretó a qué figuras tributarias afectaría o si ello supondrá un
aumento de los impuestos.
"Las reformas serán ambiciosas e incidirán en todos los campos,
tanto en el mercado de productos, el mercado de trabajo y el mercado
financiero, de tal manera que continúen con las mejoras de
eficiencia y se sienten las bases de la recuperación", remarcó.
Jiménez Latorre evitó pronunciarse sobre otra posible subida del
Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) -en septiembre de 2012 el
Gobierno lo incrementó del 18 al 21 por ciento- y aseveró que "se
estudia una nueva fiscalidad", en línea con las sugerencias de la
UE. "Prejuzgar si va a ser necesario y cuándo y en qué dirección
tocar la estructura de los impuestos es prematuro", enfatizó el
secretario de Estado, quien pidió esperar al día 26, cuando el
Consejo de Ministros dará luz verde a la segunda oleada de ajustes
de Rajoy en año y medio.
Hace apenas dos días, la Comisión Europea (CE) emplazó al
Gobierno español realizar más reformas, en particular en el mercado
laboral y de pensiones, para corregir unos desequilibrios económicos
que calificó de excesivos.
En un informe, la Comisión, brazo ejecutivo de la UE, precisó que
Madrid emprendió medidas en diversas áreas, pero consideró que la
agenda de duros recortes aplicada por el PP sigue estando
incompleta.
Según el vicepresidente de la CE y comisario de Asuntos
Económicos, Olli Rehn, algunos de los ajustes adoptados no han
mostrado todos sus efectos debido a los retrasos en su ejecución,
por lo que demandó una vuelta de tuerca en la reforma laboral y de
pensiones.
La CE avisó, en particular, sobre los "muy elevados" niveles de
deuda interna y externa, que continúan planteando riesgos para el
crecimiento y la estabilidad financiera.