WASHINGTON, 11
de abril.— "La misma noche que bombardearon Iraq en el 2003 a mí me
colocaron en aislamiento. Permanecí ahí dos años, durante seis meses
no vi el Sol", contó a Russia Today Feroz Abbasi, exreo de la cárcel
estadounidense en la ilegal base naval de Guantánamo.
"Luego los empleados de la prisión empezaron a abusar aún más de
su poder y las condiciones empeoraron. Uno de los enfermeros que
estaba ahí bromeaba qué instrumento elegir para aplicarlo sobre mí.
Me usaba para hacer sus prácticas de medicina como si yo fuera un
conejillo de indias", afirmó.
Este miércoles, grupos estadounidenses e internacionales de
derechos humanos urgieron al presidente Barack Obama a tomar medidas
inmediatas para cerrar la cárcel de esa ilegal base y acabar con la
detención indefinida de 166 personas encerradas allí.
"Si alguna vez hubo un momento adecuado para cumplir la promesa
que hizo hace más de cuatro años, de cerrar la prisión, es ahora",
dijeron en una carta representantes de 25 organizaciones, al
referirse a la huelga de hambre que mantienen desde febrero pasado
unos 130 reclusos de la instalación militar para denunciar severas
medidas disciplinarias a las que los someten.