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Luther King, De Dallas a Memphis
Gabriel
Molina Franchossi
El atentado contra el líder afroamericano Martin Luther King,
abatido a tiros el 4 de abril de 1968 en un motel de Memphis, hace
ahora 45 años, es considerado por no pocos investigadores como parte
de un cruento complot que implicó los asesinatos del también
dirigente negro Malcolm X y de John y Robert Kennedy. (1)
Martin
Luther King.
En la tormentosa década de los años sesenta la radicalización de
ellos a favor de los derechos civiles, la coexistencia pacífica y
otras causas populares hizo arder a Norteamérica, pues dos meses
después, el 5 de junio, se produjo el crimen del senador Robert
Kennedy. Previamente, el mundo se estremeció con el magnicidio de
Dallas el 22 de noviembre de 1963 y la conspiración para acabar con
Malcolm X, el 21 de febrero de 1965.
sueño".King
y Malcolm desafiaron el régimen de Apartheid montado en Estados
Unidos para sustituir al de la esclavitud, abolida por el presidente
Lincoln. Los padres fundadores de la primera república en América
mantuvieron desde 1776 a los esclavos negros como parte de su
patrimonio, bajo un estricto ordenamiento legal de separación
racial.
Los negros vivían hacinados en paupérrimos ghetos y les estaba
prohibido acceder a los sitios públicos reservados para blancos,
como los transportes, servicios sanitarios, establecimientos
comerciales, escuelas, etc. A ellos estaban destinados los empleos
más duros y peor remunerados.
El
líder afroamericano es recordado por discursos, como el famoso "Yo
he tenido un SUEÑO".
El muy restringido acceso al voto garantizaba la durabilidad del
sistema que sus propulsores se encargaban de exportar a las regiones
donde se expandían. Una muestra de cómo era el racismo en el sur de
Estados Unidos se concretó el 19 de octubre de 1960, cuando el
reverendo Luther King fue arrestado en Atlanta por negarse a
abandonar una tienda por departamentos donde se negaban a atenderlo.
Meses antes, el Reverendo había sido declarado culpable, con
sentencia suspendida, por una menor transgresión del tránsito en el
condado DeKalb, en el sureño estado de Georgia. El juez local
encontró que el arresto en Atlanta era el motivo esperado para
condenarlo a cuatro meses de trabajos forzados.
La sentencia hizo temer por la vida del Reverendo a quienes
podían conocer lo dura que puede ser en Atlanta una condena al
trabajo forzado, especialmente a los negros. King fue "bruscamente
despertado y sacado a las 4 y 30 de la mañana de su celda en el
condado, esposado de manos y piernas y transportado por oscuros
caminos campestres hasta depositarlo en una penitenciaría en la
profunda Georgia rural" (2)
Su
lucha por los derechos civiles lo llevo tras las rejas en más de una
ocasión.
El gobernador de Georgia, Ernest Vandiver, ante el pedido de J.
F. Kennedy, entonces candidato a presidente, de que revocase la
sentencia, dijo que sería desastroso electoralmente en el sur, a un
mes de las elecciones. Aseguró que perderían al menos tres estados.
Robert Kennedy tuvo que llamar al juez, quien primero lo criticó,
pero ante la indignada reacción del hermano del aún senador por la
prejuiciosa sentencia, se aconsejó y al día siguiente liberó a
Luther King.
Los valerosos líderes afroamericanos se colocaron a la cabeza de
la resistencia negra contra el sistema, que asumió eficaces formas
como sentarse en asientos prohibidos en transportes y lugares
públicos, así como el boicoteo de comercios y teatros. A partir de
leyes auspiciadas por los Kennedy, se intensificaron las luchas. El
gobierno federal tuvo que recurrir a la guardia nacional y a
alguaciles para proteger a Luther King, James Meredith y otros
líderes, cuando durante las acciones pacíficas que emprendían eran
amenazados y golpeados por hordas de sureños que se oponían
violentamente a los cambios.
Multitudinario
funeral de Luther King en 1968.
King y Malcolm en particular se convirtieron en objetivos, ya no
solo de los racistas, también del complejo militar-industrial,
cuando las propias luchas raciales y sindicales los llevaron a
radicalizarse y organizar movimientos como el mitin de 250 mil
personas en Washington contra la guerra de Vietnam, donde King hizo
su famoso discurso "Yo he tenido un sueño".
Esa progresión caló también en exabanderados de la guerra fría
como los hermanos Kennedy, cuyo apoyo a esos movimientos les fueron
enajenando de la elite del poder establecido y sus principales
agencias, la CIA y el FBI. El director del FBI, J. Edgar Hoover,
dijo a Herbert Jenkins, jefe de la policia de Atlanta que dos de los
tres enemigos que odiaba más eran Kennedy y King
(3).
Robert Kennedy consideraba a Hoover un
chantajista y una amenaza para la democracia.
El zar de la Agencia Central de Inteligencia, Allan Dulles,
organizó las conspiraciones contra Cuba y otros países del Tercer
Mundo, de un modo que Kennedy decidió sustituirlo.
La estrecha vigilancia de las actividades y la vida privada del
cuarteto, se fue transformando en persecuciones y amenazas que
convirtieron a Dulles y Hoover en sospechosos de estos cuatro
crímenes. Poseían el motivo, la posibilidad y los medios.
(1) James W. Douglass. JFK and the Unspeakable.
Simon and Shuster, p XVII
(2) Arthur Schlesinger. Robert Kennedy and his
times. Random House 1978, p. 233
(3) Ibidem, p.280 |