Cerca de las 11:00 de la mañana entró Manuel Campanería Rojas,
aupado a la dirección del sindicato tabacalero por el usurpador de
la Confederación de Trabajadores de Cuba, Eusebio Mujal, Rafael
Marrero, y una decena de esbirros armados de pistolas, en actitud de
abierta provocación con el desvergonzado propósito de apoderarse del
micrófono del lector y anunciar que quedaba destituida la dirigencia
sindical del centro e intervenido el sindicato.
Mientras el traidor Campanería Rojas avanzó hacia la mesa del
lector, el líder obrero no se intimidó, sino que se opuso a la
acción y encabezó a los trabajadores. El primer disparo de los
delincuentes no logró detenerlo, el segundo le atravesó el tórax.
Herido de muerte, Fernández Roig logró golpear a uno de sus
agresores. Moría así, en defensa de los principios de la clase
obrera, el destacado líder sindical tabacalero.
Se había desempeñado como Secretario de Organización del
Sindicato de Torcedores de La Habana, sin abandonar su labor como
torcedor; luego, Secretario General de la organización sindical en
la fábrica.
En numerosas huelgas estuvo en primera fila. Compartió prisión
con compañeros de lucha por defender las demandas económicas y
políticas del proletariado. Se destacó en la reorganización del
movimiento sindical. Miguel Fernández Roig fue un firme combatiente
por la unidad de los obreros y propulsor de la fundación de la
Central de Trabajadores de Cuba.