Vistiendo su tradicional atuendo y sentado en el patio de la
casa, un espacio que delata su audacia decorativa, Gustavo Martín
Castañeda habla con seguridad y orgullo sobre el proyecto que
transformó para bien la vida de ese barrio.
Afirma que el Proyecto Identidad cardenense constituye una
buena demostración práctica de que el enfrentamiento contra el
desorden y las ilegalidades siempre será más efectivo si se cuenta
con el barrio. Comenta el inquieto cederista, a quien todos llaman
Gastón, que sin la participación de cada uno de los vecinos hubiera
sido imposible lograrlo.
Visualmente, el primer cambio se aprecia en el entorno y en las
fachadas de las casas. Sin ser lo que se dice un pintor profesional,
Gastón se tomó el trabajo de eliminar todo vestigio de pobreza en la
fisonomía de la cuadra. Ahora aparecen a manera de dibujos una
sinopsis de Cárdenas, la imagen del Che, el Museo A la Batalla de
Ideas, el Centro de Neurodesarrollo y un espacio dedicado a Los
Cinco, proyecto integrador que se vale además de poemas, murales y
pensamientos martianos a lo largo y ancho de la calle.
Con la misma intención de establecer un elemento de identidad
cultural, en cada una de las fachadas de las casas se incrusta una
imagen recreada que establece vínculos directos con el lugareño. "Se
determinó con el consentimiento de cada vecino. Están representados
el trabajador de Ferrocarriles, el portuario, el cochero, la ama de
casa... todos tienen su pequeño espacio. Es algo que la gente
agradece mucho. El objetivo esencial es rescatar el concepto de
identidad", subraya.
Todas las casas de
la cuadra fueron pintadas.
Al recordar los inicios del Proyecto, Gastón no olvida la
respuesta unánime de los vecinos una vez que le presentó la idea a
los CDR. "Convocamos a un barrio debate y la mayoría dio su
aprobación y apoyó de inmediato lo que queríamos. Aunque respetaron
la idea, hubo quienes no se sumaron desde el mismo comienzo. Se
incorporaron luego, en la marcha, cuando vieron la utilidad del
proyecto. Ahora nadie quiere estar ajeno. En otros barrios de la
ciudad la gente quiere hacer algo parecido. Eso demuestra que el
cubano lleva la Revolución por dentro, en el alma".
Advierte que no todo es fruto de sus ideas y que con el tiempo es
cada vez mayor la contribución de todos los lugareños, especialmente
los jóvenes y niños. Dice que a estos últimos los instruyen en la
obra del Apóstol y los enseñan a sembrar plantas y les muestran un
mundo más sano y saludable. "Los infantes conforman además el
batallón contra vectores y me auxilian a mantener un micro zoológico
en el patio de mi casa. Para ellos se realizan actividades
deportivas-recreativas y culturales todos los meses".
Erminia Rojas, una vecina que vive en el barrio desde 1987,
observa que la cuadra ha mejorado muchísimo, que la gente se siente
motivada con el proyecto y que el mismo debe extenderse a otros
lugares de la ciudad. "Lo que ha pasado aquí demuestra que se pueden
hacer cosas, que es imprescindible la solidaridad y la cooperación
entre todos, familia a familia".
Para Angelina María Pérez, el proyecto socio cultural que cobra
vida en ese sitio cardenense ha traído luz a la comunidad y ha
sumado a la juventud de una forma educativa. "Aquí nadie toca nada,
se respeta lo que está ubicado con la manos de todos en cada rincón
de la cuadra, no hay escándalos, no hay delito, no existen
microvertederos como antaño... Eso es tranquilidad ciudadana".
Pero no siempre fue así. En este sitio proliferaban las más
fastidiosas impertinencias, indisciplinas sociales y malas
costumbres... Hasta que se puso en práctica la idea de Gastón.
"La primera vez que pensé en el proyecto fue durante una visita
al Callejón de Hamel. Se me ocurrió hacer algo similar aquí en la
cuadra sin temor a ningún convencionalismo y pensando en reflejar
elementos de la identidad de este pueblo..
"La experiencia partió de mi propia casa. Se trata de un proyecto
social que hace hincapié en la prevención sin soslayar el
enfrentamiento. Todos pueden participar sin límites en cuanto a
edades o creencias. En dos años aquí no hay tan siquiera una pared
arañada.
"Ojala podamos asfaltar la calle. En lo personal tengo una
satisfacción total, pues yo mismo me he superado en este tiempo. Me
place además saber que otros barrios estén interesados en reproducir
esta experiencia".