WASHINGTON.
— Las medidas de control de armas en el Congreso de Estados Unidos
parecen hoy destinadas al fracaso debido a las fuertes presiones que
ejercen quienes cabildean en contra de esas regulaciones.
A pesar de varios meses de negociaciones, influyentes senadores
de ambos partidos han sido incapaces de llegar a un plan funcional
que incluya la posibilidad de realizar chequeos de antecedentes a
los compradores, proyecto que cuenta con el apoyo de casi 90 por
ciento de los estadounidenses.
Otra propuesta que tiene apoyo bipartidista es la que pretende
calificar como delito federal el tráfico de armas, pero también está
en peligro de ser destruída si los legisladores aceptan un nuevo
lenguaje que trata de imponer la poderosa Asociación Nacional del
Rifle, señala este martes el diario The Washington Post.
El fracaso de esas dos medidas sería un revés significativo para
la Casa Blanca y sus aliados, quienes reconocen que otros dos
proyectos no son políticamente viables: la prohibición de los
fusiles de asaltos y de los cargadores de alta capacidad.
El presidente Barack Obama visitará el estado de Colorado este
miércoles, con el fin de renovar sus esfuerzos a favor de la
regulación de las armas de fuego, poco más de 100 días después de la
masacre el 14 de diciembre pasado en la escuela de Newtown,
Connecticut, donde murieron 20 niños y seis adultos.
El mandatario y sus seguidores en este tema no han sido capaces
de forjar un apoyo sólido a nivel nacional como para lograr que el
Congreso apruebe las propuestas destinadas a renovar las leyes sobre
el tema, añade el Post.
Una campaña de anuncios televisivos financiada por el alcalde de
Nueva York, Michael R. Bloomberg, funciona por segunda semana
consecutiva pero no ha logrado atraer suficiente apoyo como para que
los congresistas aprueben la medida destinada a reforzar los
controles del historial de los compradores de armamentos.
Algunos senadores republicanos amenazaron con boicotear
indefinidamente el proyecto, que requiere 60 votos positivos en la
cámara alta para ser aprobado, y desde que los congresistas salieron
de Washington el 23 de marzo para el receso legislativo de Pascua,
no ha habido ningún progreso en el tema.
La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos,
mantiene en suspenso cualquier medida sobre la regulación de
armamentos hasta que el plenario del Senado se pronuncie al
respecto, posiblemente la semana próxima. (