WASHINGTON.—
Las calles de la ciudad de Mayflower, estado de Arkansas, Estados
Unidos, continuaban inundadas hoy con miles de barriles de petróleo
de un derrame del oleoducto Pegasus de la compañía Exxon Mobil que
atraviesa esa población.
La policía estableció puntos de control para evitar que los
residentes penetren en las áreas afectadas, mientras un fuerte olor
parecido al asfalto se siente en todas las áreas adyacentes,
mientras la flora y la fauna locales ya sufren los efectos
destructivos del desastre, señala este martes el sitio digital
Huffington Post.
La mayoría de los pobladores ni siquiera sabían que esa tubería,
construida hace 65 años, atravesaba su ciudad, y el incidente
reavivó el debate en torno a la seguridad en la transportación de
grandes cantidades de crudo.
El Pegasus puede llevar más de 90 mil barriles de petróleo
diariamente desde la ciudad de Pakota, en el estado de Illinois,
hasta Nederland, en Texas, y fue cerrado tras descubrirse el viernes
pasado un salidero cerca de la ciudad de Mayflower, lo que provocó
la evacuación de decenas de residentes.
La instalación trae el crudo pesado desde el Lago Pelican en el
norte de la provincia canadiense de Alberta, y necesita que se
mezcle con petróleos más ligeros o derivados del gas natural para
que pueda fluir a través del oleoducto.
El derrame del Pegasus reavivó las protestas de defensores del
medioambiente opuestos al megaproyecto Keystone XL que tendría
capacidad para trasladar hasta 800 mil barriles diarios desde Canadá
hasta la costa norteamericana del Golfo de México, con un crudo muy
corrosivo.