KABUL, 1 de abril.— Cada mes unos 5 000 soldados afganos abandonan
su puesto y causan una preocupación agregada al Gobierno, que aspira
a controlar la situación con medios propios cuando se retiren del
país los efectivos de Fuerza Internacional de Asistencia para la
Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés).
Una reciente estadística de ese contingente internacional
confirma que de cada diez reclutados, al menos tres se pierden por
diversas causas, incluida la muerte en acción. La coalición de la
ocupante ISAF, tiene previsto a finales del 2014 dejar en manos de
las autoridades locales todas las operaciones bélicas o de
seguridad, según PL.
Uno de los temas clave incluye el enfrentamiento con el
movimiento armado del Talibán, cuya asunción al poder, resultó la
excusa para invadir y ocupar a la nación centroasiática en el 2001.
Los ocupantes, ahora bajo el mando de la OTAN, Estados Unidos y
Reino Unido, no han concretado la tarea de exterminar a los
insurgentes, a quienes acusan de permanecer en un carril cercano a
la red de Al Qaeda.
Los cálculos de los especialistas de la coalición sitúan en un
mínimo de 400 mil la cantidad de uniformados que requerirá
Afganistán para enfrentar las exigencias de una guerra o garantizar
la estabilidad de su país con sus propios medios.