El
Movimiento Nacional de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba
expresó hoy pesar por la muerte la víspera de Candido René González,
padre de uno de los cinco antiterroristas cubanos condenados a penas
extremas en Estados Unidos.
Al manifestar solidaridad con su hijo René González, a través de
un comunicado la organización recordó que "ya el antiterrorista
cubano vivió la tragedia personal de perder a su hermano y no poder
estar en ese triste momento".
Ahora, al morir su padre, "nuevamente René es castigado a vivir
este dolor lejos de su familia sin que exista otro impedimento para
estar en su país que no sea el empeño de un imperio en pretender
cobrarle a los Cinco la gallardía de la invicta Revolución Cubana
que en 54 años no han podido doblegar", denunció el texto.
En este momento, la solidaridad mundial y el pueblo venezolano
acompañan a René, a la familia González y al pueblo cubano en el
dolor que representa la partida física de un ser querido y transmite
toda la fortaleza a partir de la certeza de que Cándido René cumplió
bien su obra de vida, agregó el documento.
El texto recordó que "sobre los Cinco Héroes cubanos prisioneros
en Estados Unidos se ha desatado la más cruel secuencia de
agresiones legales, psicológicas, mediáticas y familiares".
Conocidos internacionalmente como los Cinco, cuatro de ellos:
Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández y Ramón
Labañino, sentenciados a largas penas en suelo norteamericano,
incluyendo sanción de dos cadenas perpetuas más 15 años para
Gerardo, permanecen encerrados desde 1998.
Por su parte, tras salir de la cárcel en 2011, René cumple tres
años de libertad supervisada en territorio estadounidense, pese a
reclamos de activistas por su pronto regreso a Cuba.
En septiembre de 1998, los cinco cubanos fueron arrestados en
Miami por agentes del FBI y aislados en celdas de castigo durante 17
meses antes de que su caso fuera llevado al tribunal por el
seguimiento de las actividades de grupos y organizaciones
responsables de actos terroristas contra Cuba.
Aunque fueron imputados de nebulosos cargos de conspiración, el
gobierno de Estados Unidos nunca los acusó de espionaje, ni afirmó
que hubiera ocurrido espionaje real ya que no les fue incautado
ningún documento clasificado.