NACIONES
UNIDAS.— Cuba criticó hoy que la discusión del Tratado sobre el
Comercio de Armas (TCA) terminara de manera forzada en la Asamblea
General para lograr la aprobación de un instrumento que no cuenta
con el consenso requerido.
El consenso es la forma para garantizar un tratado sólido,
efectivo, balanceado y aceptable para todos los Estados, afirmó el
representante permanente de Cuba ante la ONU, Rodolfo Reyes.
El texto de ese instrumento fue adoptado este martes en el
plenario por 154 votos a favor, tres en contra (Irán, Siria y la
República Popular Democrática de Corea) y 23 abstenciones, entre
ellas Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, China, Rusia,
India, Indonesia, Belarus y Egipto.
La definición del tema en ese órgano principal de la ONU fue
impulsada por un grupo de países tras fracasar el pasado jueves la
conferencia final de las negociaciones al no conseguir el consenso
requerido, como está establecido en los procedimientos vigentes.
Al explicar la postura de Cuba, su embajador subrayó que las
evidentes diferencias existentes con respecto a la letra del
proyecto impidió el consenso necesario, pero a pesar de eso, "un
grupo de delegaciones" forzó una decisión ante la Asamblea General.
Se ha impuesto el enfoque no compartido por Cuba de que el único
resultado exitoso posible para este proceso es la adopción de un
tratado a cualquier precio, aún cuando no tome en cuenta los
legítimos intereses de todos los Estados, precisó.
Lo que se requería, agregó, era continuar negociaciones amplias,
transparentes e inclusivas hasta llegar al necesario consenso,
agregó.
Reyes indicó que "el tratado resultante de este proceso debía ser
sólido, equilibrado y eficaz y ese mandato no se cumplió" y lamentó
la pérdida de una oportunidad histórica para dar respuesta efectiva
a las graves consecuencias del tráfico ilícito y no regulado de
armas.
El representante cubano enumeró una lista de limitaciones
presentes en el documento, entre ellas "múltiples ambigüedades,
inconsistencias, indefiniciones y vacíos legales".
Esas deficiencias hacen del tratado un "texto desbalanceado a
favor de los Estados exportadores de armas, para quienes se
establecen privilegios que van en detrimento de los legítimos
intereses del resto de los Estados, incluso en materia de defensa y
seguridad nacional", puntualizó.
Otro defecto radica en que omitió la prohibición de
transferencias internacionales de armas a individuos, grupos e
instituciones que no están debidamente autorizados por los gobiernos
del Estado receptor, destacó.
Al respecto, precisó que se trata de los mismos agentes no
estatales que están entre los principales responsables del desvío y
el tráfico ilícito de armas y de los flagelos asociados.
Y advirtió que esa omisión debilitó profundamente la eficacia del
TCA, pues legitima de hecho las transferencias de armas sin el
consentimiento del gobierno del Estado receptor.
También criticó que el tratado no contiene la prohibición de
transferir armas para llevar a cabo acciones de uso o amenaza del
uso de la fuerza, en contravención con lo dispuesto en la Carta de
la ONU, incluyendo actos de agresión.
El texto también privilegió a los Estados exportadores para
evaluar a discreción el comportamiento de los importadores sobre la
base de un listado de criterios subjetivos e imprecisos que pueden
ser objeto de abusos y manipulación por razones políticas, subrayó.
Según Reyes, eso puede obstaculizar el derecho de los Estados a
adquirir y poseer armas para su legítima defensa, el cual está
reconocido en el artículo 51 de la Carta de la ONU.
El TCA puede convertirse en un nuevo sistema de control de
transferencias de tecnologías, equipamientos y partes para afectar
su empleo en la esfera civil, alertó.
No obstante, aseguró que "Cuba continuará aplicando medidas para
la prevención y combate del tráfico ilícito de armas, consciente de
las legítimas preocupaciones humanitarias asociadas al mismo".