Perfeccionar el sistema fiscal de la Isla es una meta
imprescindible para la actualización de su modelo económico. De ahí
que la cooperación y el intercambio en materia impositiva con otros
países y organismos internacionales sean tema obligado para la
Administración Tributaria cubana.
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La cooperación entre los fiscos es una
necesidad absoluta, expresó Márcio Ferreira Verdi. |
La ayuda del CIAT fue importante en la
concepción de la Ley 113 del Sistema Tributario Cubano,
afirmó Yolanda Álvarez. |
Una de las entidades que ha servido de apoyo para logar ese
propósito es el Centro Interamericano de Administraciones
Tributarias (CIAT), cuya dirección visita La Habana por estos días
en pos de intercambiar experiencias con especialistas del Ministerio
de Finanzas y Precios (MFP) y la Oficina Nacional de Administración
Tributaria (ONAT).
La cooperación entre los fiscos es una necesidad absoluta —dijo a
Granma el secretario ejecutivo del CIAT, Marcio Ferreira
Verdi—, pues la globalización, entre otros fenómenos, facilita el
planeamiento tributario abusivo y la evasión de impuestos a nivel
internacional a partir de mecanismos como las transferencias de
precios y el abuso de tratados.
Los fiscos —señaló— han estado concentrados tradicionalmente en
sus actividades internas, y hoy es cada vez más necesaria la
socialización de experiencias para intentar disminuir,
conjuntamente, ese planeamiento abusivo.
Del intercambio con el Centro Interamericano surgió la
implementación aquí del sistema informático "Solución Tributaria", y
se conoció gran parte de la información empleada para actualizar las
normas tributarias del país.
Según comentó la jefa de la ONAT, Yolanda Álvarez, la ayuda del
CIAT fue importante en la concepción de la Ley 113 del Sistema
Tributario Cubano pues aportó conocimientos sobre la experiencia de
otras administraciones del área, atemperados luego a las
necesidades, circunstancias e intereses del país.
Esa información, explicó Álvarez, fue trasladada a todos los
profesionales del territorio nacional en el proceso de preparación
previo a la aplicación de la nueva ley. Fue ese adiestramiento, en
sentido general, una de las fortalezas del sistema fiscal cubano que
reconocieron ambos directivos.
En la mayor parte de los países latinoamericanos, refirió
Ferreira Verdi, la poca capacitación del personal y su inestabilidad
resulta una de los problemas más graves de las administraciones
tributarias.
A ello se suma la poca cultura tributaria de los contribuyentes
—un tema en el que Cuba centra sus esfuerzos ahora—, la tendencia a
gravar más el consumo que la renta, la informalidad en el pago de
los tributos, entre otras cuestiones.
El gran desafío de América Latina, acotó, no es solo aumentar los
niveles de tributación, sino mejorar la calidad de sus sistemas
tributarios, que poco están contribuyendo a la eliminación de las
desigualdades.
Añadió el secretario ejecutivo del CIAL que la evasión fiscal es
el más injusto de los "impuestos", pues lo que deja de pagar una
persona no puede ser percibido por los demás en beneficios públicos.
De ahí que la cooperación sea tan importante, dijo. No se trata
solo de intercambiar información entre administraciones tributarias,
sino de compartirla también y de incorporar otros métodos de trabajo
como las auditorías simultáneas, prácticas empleadas en países
europeos y nórdicos pero en las que nuestra región aún "gatea",
porque la cultura para ello se debe lograr poco a poco.
El CIAT es una organización sin fines de lucro que agrupa a 38
países, americanos en su mayoría, aunque también reúne naciones
europeas como Portugal, España, Francia, Países Bajos e Italia; y
otras africanas como Sudáfrica y Kenya.
Desde el año 2000 Cuba pertenece a esa entidad que promueve la
cooperación bilateral y horizontal entre sus países miembros y de la
cual se ha nutrido para fortalecer su sistema tributario.