Unas cincuentas personas perdieron la vida en los enfrentamientos
religiosos que se desataron en Nigeria, mientras el presidente del
país africano, Goodluck Jonathan, proclamó el alerta por las
celebraciones de Pascua.
El gobierno teme atentados y ataques suicidas contra los fieles
católicos por parte de los fanáticos islámicos de Boko Haram, según
la prensa local.
En los últimos días se han desatado ataques contra las aldeas que
rodean Jos, con violentos choques entre cristianos y musulmanes.
Los ataques en torno a Jos, una ciudad en el fértil sector
central de Nigeria, se unen a la ola de muertes impunes que azota la
región.
La Policía y el Ejército siguen patrullando las calles de Jos y
otras zonas del estado de Plateau, muchas de las aldeas atacadas
están en zonas rurales remotas que con frecuencia sólo cuenta con el
servicio de un solo policía.
La última matanza ocurrió el viernes por la noche en el área de
Barkin Ladi, dijo el teniente Jude Akpa, un vocero del Ejército.
Los atacantes rodearon la aldea de Bokkos y mataron a nueve
personas, huyendo antes que llegaran los soldados, indicó Akpa.