Una cadena de atentados contra mezquitas chiíes causó hoy cerca de
una veintena de muertos y un centenar de heridos en Iraq,
incrementando los temores a un rebrote de la violencia confesional
en el país.
La ciudad más afectada fue Bagdad, donde el estallido de un total
de cuatro coches bomba lleva, según los analistas, el sello de la
organización terrorista suní Al Qaeda.
Coincidiendo con la oración del mediodía del viernes, la más
importante para los musulmanes, los terroristas tomaron como
objetivo las abarrotadas mezquitas.
En la capital, Bagdad, al menos 14 personas murieron y 35
resultaron heridas por las explosiones registradas en los barrios de
Al Yihad (suroeste), Al Zafaraniya (sur), Al Qahira (norte) y Al
Bunuk (este), informó a Efe una fuente de seguridad.
Un quinto vehículo conducido por un suicida estalló en la
mezquita chií de Al Rasul al Adam (del gran profeta) en la ciudad de
Kirkuk (noreste).
Esta explosión causó cuatro muertos y más de 80 heridos, entre
ellos un representante del líder espiritual de los chiíes en Iraq,
el gran ayatolá Ali al Sistani.
En un atentado separado, al menos nueve soldados y policías
murieron y otros once resultaron heridos por el estallido
consecutivo de dos artefactos al paso de su patrulla en la provincia
de Diyala, al noreste de Bagdad.
Los ataques, especialmente contra objetivos chiíes y fuerzas de
seguridad, han aumentado en Irak desde la retirada definitiva de las
tropas estadounidenses en diciembre de 2011.
El pasado 19 de marzo, más de 60 personas fallecieron y otras 180
sufrieron heridas en una cadena de atentados con coche bomba, la
mayoría contra zonas chiíes de Bagdad.
Su autoría fue reivindicada por el Estado Islámico de Irak,
vinculado a Al Qaeda, que advirtió de que esos ataques eran "la
primera etapa de una lluvia" de atentados en venganza por las
ejecuciones de suníes.
El texto explicó que los ataques fueron en represalia por unas
declaraciones del ministro de Justicia iraquí, Hasan al Shemari,
quien aseguró que "acelerará las ejecuciones" contra los detenidos
del pueblo de la sunna (suníes).
Esos atentados fueron perpetrados la víspera del décimo
aniversario de la invasión estadounidense para derrocar al régimen
de Sadam Husein, una fecha que en años antes también fue aprovechada
para convertir Irak en un baño de sangre.
El analista iraquí Ali al Sheij dijo a Efe que los autores de los
ataques de hoy tienen como objetivo "generar violencia sectaria
entre los componentes del pueblo iraquí en medio de la fuerte crisis
política que vive el país".
Al Sheij aludió a las manifestaciones que llevan a cabo los
suníes contra el gobierno del chií Nuri al Maliki desde hace meses
para denunciar su supuesta discriminación.
Los suníes, que gozaron de privilegios durante el régimen de
Sadam, piden la liberación de presos, corregir el proceso político,
enmendar la ley antiterrorista y alcanzar un equilibrio en las
instituciones del Estado.
El analista apuntó, además, que hay países interesados en que
Iraq se vuelva a sumir en la guerra sectaria del 2006 y 2007, un
periodo al que la población teme regresar.
Al Sheij señaló que el débil desempeño de las fuerzas de
seguridad y la falta de informaciones de inteligencia impiden evitar
estos atentados.
Además, los ataques demuestran las capacidades tácticas de Al
Qaeda para actuar en varias zonas al mismo tiempo, lo que, a su
juicio, significa que ha logrado reforzar sus actividades.
Hace seis días, el dirigente del bloque Al Sadr y miembro de la
comisión de seguridad y defensa del Parlamento, Hakem al Zameli,
reveló que Al Qaeda ha instalado varios campos de entrenamiento en
los alrededores de Bagdad.
Al Zameli denunció que la red terrorista se está aprovechando de
que los órganos de seguridad están centrados en las manifestaciones
de los suníes para reorganizarse e incrementar sus operaciones.