Una de las dos plantas productoras de semilla con que cuenta el
país se encuentra en Villa Clara, aledaña a la fábrica de conservas
Reinado, en San Diego del Valle, de donde se extrae buena parte de
las simientes utilizadas por los productores con el objetivo de
garantizar altos rendimientos.
La moderna entidad procesa en lo fundamental, tomate de
diferentes variedades, pimiento, ají chai, fruta bomba, pepino y
calabaza, productos que, una vez extraídas las semillas, son
aprovechados por la fábrica contigua, u otras también perteneciente
a la UEB "Los Atrevidos", en una muestra de la integralidad que
caracteriza el proceso.
De acuerdo a la explicación de Maribel Pérez, jefa de producción
de la planta, ellos contratan la producción con campesinos del
territorio, especializados en la producción de semillas, a quienes
atienden a partir de la entrega de paquetes tecnológicos.
En la relación contractual quedan plasmadas las obligaciones de
las partes, en cuanto a las variedades a sembrar, recursos a
entregar, fechas de entrega a la fábrica, así como los atributos de
las producciones y las formas de pago, entre otras disposiciones,
asegura Maribel.
"Aquí somos muy exigentes con los productos recibidos, los cuales
deben venir limpios, en el punto de maduración exacto y el peso
requerido, entre otras características, de lo contrario los
rechazamos. Eso es lo que garantiza luego la extracción de buenas
simientes", expone y recuerda cómo el 50 % de los rendimientos están
determinados por la calidad de las semillas, de ahí la importancia
de la actividad realizada.
Elio Verdura, fundador de la planta, explica cómo el proceso
comienza con el molinado del fruto, separándose el jugo de la
semilla, la cual luego inicia un proceso de fermentación que dura
entre 24 y 48 horas. Más tarde esas simientes son lavadas y secadas
a través de modernas máquinas encargadas de realizar esa función.
Una vez secadas, son tomadas varias muestras, se llevan al
laboratorio, donde se monta un proceso de germinación a fin de
valorar la efectividad y calidad del proceso realizado, explica la
jefa de producción, quien asegura que si a los cinco días comienzan
a brotar las nuevas plantas, es que no tienen problemas.
Una vez procesadas, las semillas son llevadas a un frigorífico
donde son mantenidas a temperaturas requeridas, lo cual garantiza su
preservación y entregas posteriores a los productores de Villa Clara
y de otras provincias.
El compromiso de los 19 trabajadores que laboran en la Planta
Procesadora de Semillas de San Diego del Valle, es entregar este año
20 quintales de semillas de tomate, de los cuales ya tienen
encauzados unos 15; además de otras cuatro de ají y una cifra
similar de pepino.