Los
mercados financieros reaccionaron con calma a los vaivenes del
rescate de Chipre en la última quincena, aunque muchos inversores
temen que las consecuencias económicas aún están por venir.
Han optado por vender activos europeos, en lugar de una
precipitada carrera global en busca de seguridad que podría generar
preocupaciones por un quiebre de la zona euro.
Los precios de las acciones de las empresas líderes y de los
bancos de la zona euro, los bonos de los bancos regionales y la tasa
de cambio del euro han caído marcadamente esta semana si bien los
papeles en Wall Street tocaron un máximo histórico.
Datos divulgados el viernes por EPFR, que realiza seguimiento de
fondos, mostraron que las acciones, bonos y el mercado de dinero de
Europa tuvieron fuertes cancelaciones esta semana, aún cuando los
inversores continuaban yendo hacia los fondos de capital de Japón y
de Estados Unidos.
El rescate de 10.000 millones de euros de Chipre evitó un
inmediato debacle financiero que podría haber causado un sacudón en
los mercados financieros al estilo de Lehman Brothers.
Pero vino con el cierre forzado del segundo banco más grande de
la isla y una redada a los depósitos bancarios mayores a 100.000
euros, que obligó a los grandes depositantes a formar parte del
rescate.
os inversores globales temen que los precedentes establecidos en
el desordenado rescate afectarán el financiamiento bancario
afectando a las empresas y a la frágil economía regional y demorará
cualquier recuperación.
Ben Bennett, estratega en el administrador de fondos británicos
Legal and General Asset Management describió el escenario de temor
por los depósitos, la solvencia bancaria y la recesión como un
"pánico lento".
"No creo que haya alguien que se haya despertado con un sudor
frío en medio de la noche preguntándose de qué activos necesitaría
desprenderse, esto es algo mucho más lento", dijo en Bennett,
estratega en el fondo británico Legal & General Asset Management.
Los inversores temen que los precedentes establecidos para
resolver los problemas de los bancos hagan subir los costos para el
financiamiento de los prestamistas.
Si los bancos tienen que pagar más para prestar serán reticentes
a entregar financiamiento a las empresas, que ya están haciendo
frente a una recesión y a difíciles condiciones de crédito.
Esto dañaría el crecimiento y resurgirían interrogantes respecto
a la capacidad del bloque para deshacerse de la espiral de deuda y
de la viabilidad de la moneda única de Europa.
Obligar a los ahorristas a asumir la pérdida fija un precedente
que podría significar que los depositantes en otros países retiren
dinero con mayor rapidez en el futuro si escuchan hablar de
problemas en el sistema financiero.
Los inversores están buscando cualquier señal de que los
ahorristas en otros sitios en Europa retiraron los depósitos de los
bancos temiendo que puedan terminar perdiendo su dinero como los
depositantes en Chipre.
Pero tomará al menos otras cuatro semanas antes de que los bancos
centrales de Europa den a conocer los datos sobre el comportamiento
de los depositantes en marzo tras el rescate de Chipre y un panorama
más completo tomará otro mes.
Hasta que no haya una clara evidencia, los inversores estarán
nerviosos, guiados por una evidencia anecdótica y precios del
mercado.