Cuatro exoficiales acusados de participar en el asesinato del
cantautor chileno Víctor Jara quedaron en libertad bajo fianza, por
decisión de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Según precisaron hoy fuentes judiciales, los beneficiados fueron
Edwin Dimter, Nelson Hasse, Raúl Jofré y Luis Bethke, quienes son
parte del grupo de ocho exmilitares procesados por ese crimen.
Los beneficiados deberán pagar por separado una fianza de un
millón de pesos (poco más de dos mil dólares).
El 7 de marzo último, el mismo tribunal rechazó revocar la
prisión preventiva para Dimter y Jofré, quienes permanecían
recluidos desde diciembre en el Batallón de Policía Militar, en la
comuna capitalina de Peñalolén.
La Corte en ese momento dictaminó que ambos debían continuar
apresados, por constituir un peligro para la seguridad de la
sociedad. En enero Dimter había realizado un pedido similar, que
también fue rechazado.
En diciembre último, el magistrado Miguel Vázquez encausó a ocho
exmilitares, acusados de ser autores y cómplices en el asesinato de
Jara, muerto cinco días después golpe de Estado del 11 de septiembre
de 1973, encabezado por el general Augusto Pinochet.
Como autores, el letrado procesó a Hugo Sánchez y Pedro
Barrientos, mientras que Roberto Souper, Jofré, Dimter, Hasse,
Bethke y Jorge Eduardo Smith son considerados cómplices del crimen.
El juez dictaminó el arresto internacional de Barrientos, quien
reside en La Florida, Estados Unidos.
Tras la asonada golpista, la entonces Universidad Técnica del
Estado fue cercada por tropas del Ejército, que ocuparon el recinto
y apresaron a estudiantes y profesores.
Los detenidos fueron conducidos al entonces Estadio Chile, centro
deportivo que en la actualidad lleva el nombre de Víctor Jara, y que
a la sazón fue convertido en centro de reclusión, tortura y muerte.
Entre los profesores apresados se encontraba el cantautor, quien
fue reconocido por sus captores, interrogado y golpeado.
Su cadáver fue hallado junto a otros tres cuerpos en las
cercanías del Cementerio Metropolitano días después, con las manos
destrozadas y más de cuarenta impactos de bala en el cuerpo, según
los exámenes médicos realizados.