Dime el arbitraje que tienes y te diré el béisbol que juegas

OSCAR SÁNCHEZ SERRA
oscar.ss@granma.cip.cu

Son muchos los detalles para alcanzar un buen béisbol. Este es un deporte muy rico en reglas, tal vez el que más posee, y en consecuencia, es amplio en contenido táctico y estratégico. Dicha condición lo hace complejo, y al propio tiempo le da las cualidades suficientes para brindar un espectáculo que puede tener en tensión a los espectadores por más de tres horas.

Justamente su duración le exige también a todos sus actores estar al ciento por ciento en cada instante del desafío. Los protagonistas no solo son los jugadores, directivos y aficionados. Los árbitros tienen en el éxito de un juego una altísima responsabilidad, tanto que de su actuación pudiera depender hasta el desarrollo de esa disciplina en un país.

No hace mucho citamos la frase de un destacado entrenador de fútbol y árbitro español, por demás periodista, Pedro Escartín, quien afirmó: "dime el arbitraje que tienes y te diré el fútbol que juegas". Traslademos la cita a la pelota y sabremos cuánto pesa un umpire en el desafío y en eso que queremos elevar y le llamamos el techo de la pelota.

Casi 15 minutos duró la decisión de una jugada, de apreciación no de regla, en el partido del miércoles en la noche entre los equipos de Matanzas e Industriales, en el Latinoamericano. La línea bateada por Yoandri Urgellés en el octavo episodio al jardín central estuvo esperando ese tiempo para que fuera decretada out o declarada jit. No vamos a juzgar si fue correcta o no la decisión, porque no es lo más importante.

Lo realmente decisivo es señalar que el árbitro no hizo bien su trabajo. Se quedó parado, no se internó y como no lo hizo no decretó absolutamente nada. Resultado: la lógica y justa protesta del conjunto perjudicado y el juego deslucido. Y le ocurrió porque faltó a la responsabilidad de estar ciento por ciento en su rol, no importa que el juego estuviera en los finales, a cuatro outs de la victoria de uno de los dos contendientes, con ventaja de dos carreras.

Si alguien tiene que estar concentrado ese es el árbitro. Él es la autoridad, quien se encarga de la disciplina, conduce el juego de pelota, aplica el reglamento. Su labor es educativa, jurídica, ética y deportiva. Con tanta exigencia para con el espectáculo y el propio desarrollo del béisbol, no podemos darnos el lujo de admitir situaciones como la ocurrida el miércoles. Hay que ser severos con las indisciplinas de jugadores y directivos, pero para exigir hay que predicar con el ejemplo.

 

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