Así lo ratificó Vladimir Pérez García, director de la Empresa
Azucarera, al referirse a la necesidad de tensar todas las fuerzas
en los cerca de 40 días que restan de zafra para lograr las 171 mil
toneladas comprometidas y hacer un aporte extra.
El alerta del directivo resulta oportuno, máxime cuando la
contienda se adentra en su recta final, que coincide con la llegada
del periodo de lluvias, a lo que se suma el lógico desgaste de las
máquinas y los hombres luego de más de tres meses de arduo batallar
en los ingenios y cañaverales.
Concluir en tiempo y bien la zafra, coronaría una favorable
campaña en materia de eficiencia industrial y energética, que se
refleja en la reducción que hoy se observa en el costo de la
tonelada de azúcar y en los dividendos que en el orden financiero
presenta la entidad camagüeyana.
Los cuatro centrales en operaciones en Camagüey reducen los
indicadores de consumo eléctrico y han entregado hasta la fecha al
Sistema Electroenergético Nacional 14 mil 479 Megawatt-hora, una
cifra que, según cálculos, equivale a "alumbrar" durante un mes más
de 97 mil viviendas.
El buen desempeño fabril debe estar acompañado, sin embargo, de
un vuelco sustancial en las labores de la cosecha, dirigidas a
cumplir la tarea diaria, tanto por el corte manual como mecanizado,
lograr la estabilidad necesaria en el suministro de caña fresca a
los molinos y evitar los baches en la cadena productiva.
Con aisladas excepciones (déficit de materia prima en la sureña
Unidad Empresarial Cándido González), los estimados cañeros se han
cumplido, fruto de la recuperación gradual de los rendimientos
agrícolas, que en cinco años casi se han triplicado, de 18 a más de
40 toneladas de caña por hectárea.
Para mejorar de campaña en campaña tales resultados, la provincia
enfrenta hoy, además, el reto de sembrar 11 mil 600 hectáreas de
caña solo en la primavera (hasta el 30 de junio), un propósito que
requerirá un enorme esfuerzo del colectivo empresarial y el apoyo de
la sociedad en su conjunto.