La concordia entre el tiempo y el asombro

Breve diálogo con el autor ganador del Accésit del Premio ALBA Narrativa 2012, tras la presentación de su novela impresa.

Dilbert Reyes Rodríguez

Evelio Traba no pensó, al menos a los 22 años que tenía cuando escuchó la fascinante historia nocturna de la abuela, que la vaga idea de convertirla en novela superaría el sueño del escritor en ciernes, y crecería tan rápido y robusta hacia la realidad de un libro impreso.

El escritor Evelio Traba, ganador del Accésit del Premio Alba.

Mucho menos creyó que siendo él un poeta, podría fácilmente desprenderse de la métrica y el verso para narrar en páginas completas varias tramas copiosas de sucesos reales, encuentros familiares, emociones tremendas y un pasado subrepticio de un Bayamo que ni siquiera conocía más allá del libro escolar y la tradición oral.

Sin embargo, demasiado delicioso y virgen era el argumento aquel del abuelo de su abuela, honorable escolta del Conde de Valmaseda, soldado del Batallón de Cazadores que entró a reconquistar una ciudad humeante todavía tras el fuego prendido por sus hijos, y a quien luego la lucha interna entre principios y conciencia lo conminó a desertar y refugiarse en la finca que dio título al libro La Concordia.

Y fue precisamente su madera de poeta la que no permitió a Evelio (Bayamo, 1985) renunciar al recurso mágico de la poesía en la prosa. No había por qué divorciar el verso. "Escribir la novela necesitó de esa poesía para desfosilizar el pasado y redescubrir los tesoros ocultos en la Troya de Cuba que fue el Bayamo del siglo XIX", dijo. Fue esa combinación exacta entre fidelidad y atrevimiento, paciencia y terquedad, el permiso para saltar a la narración y construir su primera novela, empresa coronada con el Accésit del Premio ALBA Narrativa 2012, y que en la Feria del Libro vio la luz en miles de ejemplares, aunque demasiado escasos para la avidez del público que los buscó.

La Concordia desborda los méritos que le aplaudió el jurado, como el cuidado del lenguaje y la acertada estructura narrativa. Elegancia, profundidad y convincente calidad estética también conspiran para lograr "la paralización del tiempo del lector que pretendí".

Sumergido largo tiempo en el polvo del archivo centenario de Bayamo, la persistencia de la investigación lo premió con la concepción final de una novela que ilustra una imagen inédita de la villa, como casi exactamente era en una época muy poco conocida.

"Me propuse acudir a la mayor verosimilitud posible, narrar hechos reales, dar vida a personajes conocidos como Valeriano Weyler y el Conde de Valmaseda, otros menos referidos como Prudente Bermúdez, celador de policía, o Loló Benítez, temido bandido local.

"Sin embargo, la idea no solo fue reconstruir perfiles de personajes, sino rearmar una época con todo lo que lleva. Es un texto muy sensorial y descriptivo, pensado para hechizar los sentidos.

"También fue el intento de ilustrar a Bayamo mucho más allá de lo que se ha contado. Es cierto que es una de las urbes cubanas de más rica historiografía, pero hay aún muchos periodos oscuros que la literatura puede ayudar a revelar. Vivimos sobre una rosa escondida en el polvo de medio siglo, y debemos soplar."

Mientras, La Concordia hizo el primer intento y triunfó, al presentarnos a Eliseo Villegas, el nombre trastocado del abuelo desertor del ejército español, y también del descendiente que 70 años después comienza a escribir —la novela dentro de la novela— el pasado de su familia.

"Cuando uno escribe —concluye Evelio— siempre tiene sueños, pero no espera que se les cumplan tan rápido. Eso es bueno y preocupante. No obstante, la alegría del premio, y ahora del libro impreso, todavía me duran. Es más, se multiplica en la satisfacción de regalarle a mi abuela su historia inicial hecha novela, en el placer de trabajar con una editorial tan prestigiosa como Arte y Literatura, y en la posibilidad de dedicarla a Bayamo en sus 500 años.

"Mi mayor anhelo ahora es que el libro logre convertirse en una suerte de amuleto para algunos lectores, que logren disfrutarlo mientras los hace pensar. Entre tanto, jamás abandonaré la búsqueda constante, esa que tiene en la curiosidad y el asombro las llaves maestras de todas las puertas a la creación literaria."

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir