Matanzas.— Celina González, la reina del punto cubano, no
contrarió a sus muchos partidarios al admitir que se siente
orgullosa de ser guajira y que confía en el futuro próspero del
género musical campesino, cálculo afincado, dijo, en el despunte de
nuevos y talentosos repentistas.
De visita en su tierra natal, donde fue homenajeada y aclamada en
ocasión de su cumpleaños 85, la popular cantante y compositora
ratificó la fidelidad a sus orígenes y al pueblo que la vio nacer,
razones que validan su popularidad en estos largos años.
Los participantes en el Concurso Nacional de Jóvenes
Improvisadores Francisco Pereira (Chanchito), en la Casa Naborí, en
Limonar, admiraron su arte y su legado. Al dedicarle sus espinelas
lograron revivir ese gran afecto que, por la autora de populares
temas, sienten las nuevas generaciones de improvisadores y los
seguidores de este género. "Siempre es un honor cantar en su
presencia", manifestó la tunera Liliana Rodríguez, quien se agenció
el galardón en dicho certamen por segunda ocasión.
La reina de la música campesina recibió la Llave de la Villa de
la Décima Cubana, distinción que concede la Asamblea del Poder
Popular de Limonar. Más de un sentimiento de gratitud sintió también
en su natal La Luisa, caserío ubicado entre Pedro Betancourt y
Jovellanos, donde naciera el 16 de marzo de 1928.
Símbolo de cubanía, eso es sencillamente esta mujer que no oculta
su felicidad de ser guajira y el placer que le proporciona vivir en
su Patria, entre los suyos.