Precisan los analistas del Grupo Azucarero, que hasta la fecha,
la molienda potencial tiene un negativo peso al acumular solo el
65,3%, muy lejos del 71% en plan. Tras 119 días de zafra y 46
centrales activos el tiempo perdido en la cosecha equivale a casi el
9% del total nacional.
Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma y Mayabeque, no
llegan siquiera al 60% de la norma potencial.
Demasiado pobre es la molienda en los centrales Loynaz
Hechavarria, Bartolomé Masó, Arquímedes Colina, Grito de Yara y
todos los santiagueros, estos últimos atendiendo a los daños
ocasionados por el huracán Sandy en sus plantaciones cañeras. Las
operaciones se paralizaron en el López Peña al afrontar una
eficiencia en extremo baja.
Los males se reiteran también en el Héctor Molina. Una explosión
en la llamada casa de calderas durante la fase de pruebas (por
fortuna no provocó daños personales) atrasó la arrancada en varios
días. Esta situación crea otra vez trastornos en la zafra de
Mayabeque dado que el Héctor Molina es su máximo productor.
La deuda productiva en azúcar se manifiesta al acumular el país
apenas el 83% de lo que debió tener en sacos y almacenes. A esto se
agrega que el reducido número de unidades de mejor molienda no
logran los valores que el rendimiento industrial exige y que
pudieran compensar en parte el azúcar dejada de producir.
Cierto que la inestabilidad en el sistema operacional es
culpable, en parte, de tener hoy un elevado tiempo perdido.
Pero el asunto se agrava si los abastecedores son impuntuales en
la entrega del volumen de materia prima estipulado para cada
jornada. La decisiva misión corresponde a los que manipulan los
equipos de corte mecanizado, alza y transportación y a las brigadas
de macheteros
Los especialistas señalan en su examen como causas de la actual
situación, las ineficiencias en el suministro de materia prima,
roturas en las combinadas y otros equipos, llegada tarde de algunos
recursos para esos medios y problemas organizativos que, si a estas
alturas no se resuelven, será imposible el cumplimiento de cada
central y empresa.
El examen realizado al finalizar la campaña anterior por técnicos
y especialistas detectó en los ingenios ineficientes, falta de rigor
y control, personal de baja calificación y carencia de un
sistemático chequeo en las áreas claves.
Atendiendo a esa realidad, y para evitar la repetición de tales
males, esos colectivos recibieron los insumos necesarios. En cambio
al evaluarse el panorama de hoy siguen vigentes, salvo excepciones,
los errores de entonces y la reiterada "promesa" de transformar la
situación.
O sea que muchas de las ceremonias y juramentos formulados al
entregarse banderas previas a la movilización, carecieron de
objetividad y de un sustento sólido: ¡esa es la dañina fanfarria!