Cuando en una ocasión, a sus 93 años, Eric Hobsbawm subrayó:
"ideológicamente, me siento más en casa en América Latina, porque
sigue siendo el lugar en el mundo donde la gente todavía habla y
dirige la política con el viejo lenguaje, el lenguaje del siglo XIX
y el XX, de socialismo, comunismo y marxismo", el intelectual estaba
dejando ver su perenne convicción a los ideales de izquierda, y a
las potencialidades de estos en distintas partes del mundo.
Precisamente sobre la visión y obra de Hobsbawm —fallecido hace
seis meses, a los 95 años de edad— versó el primer Coloquio
Internacional Cambiar la historia, transformar el mundo,
auspiciado por la Cátedra Antonio Gramsci, del Instituto Cubano de
Investigación Cultural Juan Marinello (ICICJM).
Durante dos días el evento sesionó en la sede del ICICJM con la
participación de importantes especialistas de Cuba, Gran Bretaña y
América Latina y la asistencia de más de cien personas, interesadas
en acercarse al pensamiento de un fino investigador que —como lo
catalogara el ensayista Fernando Martínez Heredia, coordinador
general del evento— analizó aspectos imprescindibles para el
desarrollo de las ciencias sociales y subió a la escena histórica a
la clase subalterna, a los oprimidos.
Conferencias vinculadas a la estela del pensador y a su enfoque
sobre la renovación histórica, la búsqueda de lo universal y de la
diversidad, la historia de los trabajadores, el realismo terco e
imaginación histórica, el bolchevismo, las ciencias sociales, el
misterio del tiempo, la izquierda en América Latina y el marxismo,
suscitaron debates y análisis relacionados a cuestiones
fundamentales del pensamiento crítico, las ciencias y el pensamiento
social.
Individuo sagaz y modesto, a pesar de su fama (Hobsbawm está
considerado uno de los más importantes autores clásicos del
pensamiento social contemporáneo), el escritor de Historia del
siglo XX en su deber como historiador marxista se preocupó
siempre por interesar a muchos en los conflictos fundamentales de un
mundo en que la dominación capitalista y las formas de opresión son
la regla; tratar de inducirlos a adquirir conciencia contra la
indiferencia y a favor de la actuación para cambiar ese mundo, tal y
como explicara en su conferencia sobre el marxismo el filósofo
Martínez Heredia.
En cuanto a sus consideraciones sobre esta corriente en la
actualidad, el filósofo destacó que la mayoría de los jóvenes en
América Latina no conoce la inmensa riqueza de la obra intelectual
latinoamericana del tercer cuarto del siglo XX, se les ha privado de
ella. Su rescate puede ayudar mucho a que sea posible enfrentar con
éxito los desafíos actuales.
El mundo de los hechos —dijo— ha primado en el continente y el
pensamiento social no pronosticó que en tan breve paso podrían
salirse países del control que tenía el imperialismo. El marxismo
puede ser un factor decisivo, si se desarrolla lo suficiente.
"Necesitamos desarrollar un pensamiento social capaz de
participar con eficacia en la batalla que se está librando entre el
socialismo y el capitalismo, para ello tenemos a nuestro favor la
inmensa herencia que nos ha dejado Hobsbawm" y ese lenguaje e
ideología política que tanto defendió el historiador marxista.