El Orfeón Santiago, agrupación coral defensora de los valores
musicales de la cultura cubana, reinauguró su sede en esta ciudad,
en el contexto del Festival Internacional de la Trova Pepe Sanchez.
Roberto Valera, uno de los compositores nacionales más destacados
de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, abrió el
encuentro en el que se dieron cita otras figuras de la nueva trova
cubana.
El coro interpretó antológicos temas del género en la Isla como
Triste, muy triste, de Miguel Matamoros, El castigador,
de Ignacio Piñeiro, En el sendero de mi vida triste, de Oscar
Hernández, y Pensamiento, de Rafael Gómez (Teofilito).
Se exhibió, además, el documental El canto es la vida, del
realizador Richard Abella, material que recoge las vivencias del
maestro Electo Silva.
La añeja edificación reinaugurada, representante de la
arquitectura colonial con acentos neoclásicos, fue sometida a
importantes labores de rehabilitación de paredes exteriores,
carpintería y techo, en un proyecto constructivo que lideró la
Oficina del Conservador de la Ciudad.