En Cienfuegos radica una entidad —cuyo alcance abarca a todo el
país— encargada de los servicios de control para determinar el
estado técnico de las uniones soldadas, recipientes, tuberías y
estructuras metálicas. Es la Empresa de Servicios Técnicos de
Defectoscopía y Soldadura (CENEX).
Sus especialistas desarrollan un trabajo preventivo, diagnostican
el problema mediante un viaje al alma de la soldadura y de ese modo
evitan catástrofes o posibles accidentes.
Perteneciente al Ministerio de la Construcción, su origen como
Centro de Control Técnico data de 1985, enfilado en un primer
momento a la supervisión del levantamiento de la Central
Electronuclear de Juraguá, explica a Granma su director
general, Pablo Fon Ariosa, Máster en Soldadura e ingeniero mecánico.
Luego de atravesar una etapa de reconversión, se constituye en la
Empresa antes citada, según resolución del Ministerio de la
Construcción emitida en el 2002. A partir de entonces, el quehacer
de los 64 trabajadores ha sido intenso en disímiles provincias.
Yandi Herrera Roque, especialista de Producción e ingeniero
industrial, considera de gran peso dentro del perfil de los 45
defectoscopistas, expertos en soldadura e inspectores vinculados
directamente al terreno, la radiografía industrial de las plantas.
Esta entra dentro de lo denominado en el argot como ensayos no
destructivos.
Estos consisten en ultrasonidos, medición de espesores,
comprobación de partículas magnéticas, inyección de líquidos
penetrantes, ensayos de hermeticidad, mediciones de dureza y
metalografía mediante réplicas, complementa Yandi.
Fon Ariosa anota otra de las áreas de proyección de relieve, como
son los denominados ensayos destructivos, los cuales además de
incluir metalografías intensas, incorporan análisis de tracción y
flexión en las uniones soldadas.
"Lo anterior posibilita que las industrias tengan un nivel de
seguridad y confianza por la fiabilidad de los chequeos de
especialistas de larga experiencia", sostiene Rogelio Álvarez,
director de Operación del CENEX.
Es así que son requeridos por disímiles entidades. Por más de una
década han estado presentes en el sector niquelífero del oriente del
país. Además, los precisan en ENERGAS, en el control de calidad de
la reparación de oleoductos y las bases de almacenamiento de
combustible, explica el director general.
Combinados lácteos, frigoríficos y sitios de diversa matriz donde
existen tuberías a presión y sustancias tóxicas o peligrosas también
los demandan, añade.
Algunos de estos especialistas llevan varios lustros o décadas en
el oficio. La masa calificada de CENEX está envejecida, no cabe
duda. Ellos mismos lo reconocen y, preocupados por el futuro, se
encargan de garantizar el relevo.
"De no preparar a nuevos técnicos, se corre el riesgo de que
desaparezcan y vernos en la necesidad de emprender los análisis con
especialistas extranjeros", destaca el director, quien ejemplifica
con el caso reciente de una empresa cienfueguera que pagó 80 mil
dólares a dos técnicos foráneos por el trabajo de un mes. CENEX no
pudo asumir el servicio, porque tenía a tope a todo el equipo.
Por estas razones, iniciaron un curso de formación con 40
jóvenes. Arsenio Brugall Mustelier, jefe de equipo, sostiene que
consta de un año (seis meses de preparación teórica y seis de
práctica). Comienza desde cero, es la única entidad del país en
hacerlo —dice—, porque otras solo ofrecen cursos de nivelación.
Agrega Arsenio que ellos mismos son los propios profesores.
Cuentan con la facultad para hacerlo, pues una de las funciones del
CENEX es la preparación y homologación de los soldadores.
Uno de los muchachos, Yoel Hernández, asegura que él y sus
compañeros se esmeran por aprender, pues tienen plena conciencia de
la connotación del trabajo de los conocidos como los "médicos" de la
soldadura, esos que con su labor evitan el desarme de sustancias
peligrosas o incendios.