A propósito del Día del Trabajador Metalúrgico

El metal en el molde del ingenio obrero

Dilbert Reyes Rodríguez

Si valioso es que un centro laboral cuente con la inventiva obrera para resolver un problema de la producción o de los servicios, ser más rápidos, ganar en calidad o en eficiencia, ¿cómo pudiera valorarse entonces el colectivo de trabajadores que con su ingenio salvó una fábrica entera y hoy decide todos sus surtidos?

Foto: Armando ContrerasLa innovación obrera multiplicó la producción y la eficiencia en la fabricación de purlings.

Todavía con sobresalto recuerdan los noventa en la Empresa de Aluminios Mecánicos José Luis Tassende (ALUMEC), de la ciudad de Manzanillo, en la provincia de Granma. Maritania Olivera, por ejemplo, acababa de graduarse de ingeniera metalúrgica y en sus primeros días en la fábrica alcanzó a ver las últimas elaboraciones de tubos para riego agrícola, que allí se hacían desde la fundación en 1977.

Para una joven llena de expectativas, la inmediata depresión productiva pudo ser nefasta en el ánimo de construir allí su futuro; pero el azar la colocó en medio de un grupo obrero aún constituido por muchos fundadores, que por haber asistido al nacimiento de la industria no se conformarían con llorar "la muerte" de aquella, su segunda casa.

Foto del AutorLa nueva cortadora de purlings eliminó el ruido, optimizó el acabado y permitió duplicar la producción en serie.

"Primero fueron trabajos diversos de carpintería metálica, luego la especialización en muebles, después la conformación de perfiles para persianas, y últimamente el ensamblaje de ventanas, puertas, fabricación de purlings (vigas de acero para sostén de techos), tejas acanaladas, caballetes... y todo con la misma vieja tecnología, rediseñada, adaptada, reconstruida de mil formas por los innovadores según el surtido", cuenta ella, ahora convertida en jefa de Producción.

EL INGENIO NO DEJÓ MORIR LA FÁBRICA

"No está bien decir que la fábrica murió. Se transformó, pero nunca murió", reacciona Fernando Rosillo ante una pregunta del reportero. El respeto que le profesan sus compañeros confirma la presencia de un maestro. Ingeniero mecánico, con más de 35 años de experiencia solo en aquel local, de su agudeza han salido disímiles soluciones que determinan el presente productivo y la salud económica de la entidad.

"Muy poco se ha introducido de nuevas tecnologías. En general, todo resulta de la remodelación de la maquinaria original. Eso sí, casi todas las adaptaciones pueden desmontarse y volver a su función original, de modo que si de nuevo es preciso hacer tubos, podemos fabricarlos".

A Rosillo le cuesta más hablar de "los inventos", aunque siempre insiste en poner el crédito al equipo que lo acompaña en el atrevimiento.

Manuel Zambrano es uno de ellos, de esos mecánicos sesudos que nunca renunciaron en los años apretados. "Llegamos a reparar balones de oxígeno, fabricarles los fondos, comprobarlos; pero siempre quisimos explotar más las máquinas. De ahí la confección de la cortadora de purlings, o de la acanaladora de tejas de 3,80 metros."

Al hablar de la primera, Rosillo todavía se tapa los oídos recordando el ruido insoportable que provocaban las sierras, lo costosas y lo difícil de encontrarlas, las deformaciones en el acabado... Entonces surgió la idea de una cuchilla que funcionara más o menos como una guillotina, bajo la presión de un pistón adaptado de un poderoso Komatzu.

"Terminó el ruido, se multiplicó al doble la velocidad de producción en serie, no hay rebabas en el borde y la cuchilla fabricada lleva dos años sin necesidad de ser cambiada", dice sonriente y orgulloso Zambrano.

También contó cuando pidieron hacer tejas más grandes, "y en vez de alargar la máquina usada, construimos una nueva con dos masas similares a las de un central, montadas en pedestales y con tubos adosados que darían forma a la canal de la teja".

DESPERTAR, DIVERSIFICACIÓN, HERENCIA

"Lo cierto es que gracias a estas innovaciones, ALUMEC ha vuelto a ser una fábrica importante, capaz de responder con urgencia a la recuperación de un sector sensible como la vivienda", vuelve Maritania.

"Casi al otro día del paso del ciclón Sandy, enviamos a Santiago y provincias vecinas más de 1 100 módulos de ventanas y 1 815 conjuntos (cada uno con nueve vigas) de purlings. Este año seguimos en tales producciones, y además, hasta la fecha hemos garantizado las tejas para 1 091 casas y los caballetes de otras 4 000."

De vuelta en el taller, resulta contagioso el optimismo de todos los metalúrgicos, cuyo día celebrarán el próximo 24. Una buena noticia les agita el ánimo y las nostalgias, y también les provoca la inventiva: volverán a hacer tubos para riego, de esos que hasta ahora se importaban para fabricar en Bayamo las máquinas de pivote central.

Para concretarlo, Rosillo y su tropa de experiencia vuelven a la carga, pero a su lado se observan manos jóvenes, como las de Gilgardo de la Peña, de 20 años, quien se adiestra en la especialidad de Electrónica y casi brinca al lograr readaptar las placas que permitieron arrancar la vieja máquina Bahuer, sin usar casi desde el mismo año en que el muchacho nació.

En gesto cómplice de agradecimiento y confianza, puño cerrado y pulgar levantado, lo enseña a sus maestros mientras sonríe; porque gracias a esos metalúrgicos "porfiados" que hoy le abren un espacio, ALUMEC otra vez será la "fábrica de tubos", aunque de sus talleres y del ingenio obrero salgan nuevas riquezas en aluminio y acero.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir