¿En qué momento de la vida debe iniciarse el cepillado dental?,
pregunto a la doctora Yaritza Ortiz Palacios, especialista en
Periodoncia de la Facultad de Estomatología de La Habana. Desde que
el niño nace debe empezar su higiene bucal, afirma. Al principio la
madre higienizará su boca utilizando una gasa limpia que, envuelta
en el dedo índice y embebida en agua hervida, la pasará por las
encías y lengua del bebé.
Cuando brote el primer diente continuará utilizando la gasa, pero
ya el niño comenzará a hacer uso de un cepillo dental pequeño, que
lo irá empleando a medida que sea capaz de sostenerlo, siempre
supervisado por los padres. De esta forma contribuiremos a prevenir
las dos afecciones más frecuentes de la cavidad bucal, que son la
carie dental y las enfermedades de los tejidos que soportan y
protegen al diente, las denominadas periodontopatías.
En cuanto a la frecuencia, indica que es necesario cepillarse los
dientes cuatro veces al día: después del desayuno, el almuerzo y la
comida, y antes de acostarse. Este cepillado que se realiza antes de
dormir es muy importante, subraya, pues durante el sueño el
mecanismo natural de autolimpieza, producido por la masticación de
los alimentos, es nulo, por lo que en este periodo de inactividad
que dura aproximadamente ocho horas se crean las condiciones
necesarias para la proliferación de las bacterias que colonizan la
cavidad bucal.
El objetivo del cepillado dental es remover la placa
dentobacteriana, que no es más que un acúmulo de bacterias y restos
de alimentos que se depositan sobre la superficie de los dientes.
Rememora la especialista que a lo largo de la historia se han
descrito diversos métodos y técnicas de cepillado dental. Según la
pauta del movimiento que se realice con los cepillos se clasifica en
vibratorios, circulares, horizontales y verticales. Hoy se conoce
que, más que la técnica ,son la minuciosidad y la sistematicidad las
que determinan la eficiencia del cepillado.
La doctora Ortiz plantea también que la lengua debe cepillarse
diariamente, aunque no debemos hacerlo de una forma vigorosa para
evitar lastimarnos las papilas gustativas que en ella se encuentran.
Sobre los enjuagatorios bucales sostiene que pueden ser usados
como coadyuvantes del cepillado, pero no como sustitutos, pues el
uso exclusivo de enjuagatorios no es suficiente para mantener una
buena higiene bucal.
Es muy importante informarle a la población —indica la
especialista— que el sangramiento de las encías es un signo de
enfermedad periodontal, que generalmente se produce ante un estímulo
como suele ser el cepillado dental. Por ello recomienda, ante la
presencia de sangramiento en las encías durante el cepillado, acudir
al estomatólogo del área de salud para establecer un adecuado
tratamiento.
· No humedecer el cepillo antes del cepillado.
· Realizar el cepillado de una forma organizada, comenzando desde
atrás y avanzando para volver a la región posterior del lado opuesto
del mismo arco.
· Es conveniente realizar el cepillado delante de un espejo,
repitiendo los movimientos de ocho a diez veces en cada grupo de
dientes.
· El tiempo que demanda la limpieza de la boca variará en cada
persona, pero se recomienda que debe ser aproximadamente de tres
minutos.
· La pasta dental no es necesaria para remover la placa
dentobacteriana ni los restos de alimentos, que pueden ser removidos
por el cepillo y el agua. Los dentífricos producen sensación de
limpieza y bienestar, a la vez que puede contribuir, según sus
componentes, al control químico de la placa dentobacteriana, al
tratamiento de la hiperestesia dentinaria (sensibilidad excesiva y
dolorosa de los dientes) y a la prevención de la caries.
· El cepillo debe guardarse en un lugar ventilado y debe
sustituirse cuando las cerdas comiencen a deteriorarse.