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Camalote comienza a saciar la sed
Fruto de la cooperación interempresarial y del
esfuerzo de los pobladores, esta zona de fuerte arraigo campesino
rescata poco a poco su potencial productivo
Miguel Febles
Hernández
Golpeada en los últimos años por la sequía, la escasez de
recursos y una buena dosis de desatención, que llevaron a la
depresión económica y productiva, Camalote transita hoy por un
proceso de franca recuperación, perceptible ya en el actuar de los
pobladores de esa zona de fuerte arraigo campesino.
La
recuperación de la estación de bombeo de Roura y sus canales
imprimirán un nuevo impulso a la producción agrícola en Camalote.
Comienza así el rescate gradual de decenas de kilómetros de
canales de riego sepultados bajo el marabú, de una fábrica de
conservas que estuvo a punto de colapsar y, sobre todo, de la
voluntad de los hombres y las mujeres del campo, quienes mucho
pueden aportar aún en sus respectivos terruños.
A tantas angustias y desasosiegos vividos por la comunidad
agrícola, ubicada al noreste de la provincia de Camagüey, bajo la
actual jurisdicción del municipio de Nuevitas, se sumó también el
éxodo de la fuerza calificada hacia el polo turístico de Santa
Lucía, a unos 25 kilómetros de la localidad.
Retomar los derroteros que un día hicieron famosa a esa comarca
por su próspera actividad productiva (plátano, tomate, guayaba y
fruta bomba), constituye, por tanto, una prioridad inaplazable para
una provincia, como Camagüey, bien distante aún de satisfacer sus
necesidades alimentarias.
FUERTE BATALLA POR EL AGUA
Directivos,
campesinos y trabajadores de Camalote coinciden a la hora de
mencionar la falta de agua como factor determinante en el freno de
la producción agrícola local, debido a la ausencia de riego estable
a las plantaciones y a los efectos de una sequía que se torna cada
vez más intensa.
Sin embargo, en la década de los ochenta del siglo pasado se
ejecutaron allí inversiones de irrigación por gravedad para
beneficiar 1 610 hectáreas de tierra pertenecientes a 13 unidades
productivas, obras que prácticamente dejaron de usarse por el
deterioro acumulado y la falta de mantenimiento oportuno.
"A partir de diciembre, informa Esmérito Reyes Velázquez, jefe de
producción de la Empresa Agropecuaria de Nuevitas, comenzó un
programa de recuperación gradual de todo el sistema hidráulico, que
en una primera etapa concluida en febrero último dio valor de uso a
unos veinte kilómetros de canales".
Refiere el directivo que fuerzas especializadas de la
Agricultura, junto a trabajadores de la entidad, avanzan ahora en un
segundo tramo de la extensa red, que hasta abril debe dejar limpios
otros 98 kilómetros de conductos principales alimentados por las
estaciones de bombeo de Roura y Anoncillo.
"Ello nos pone en condiciones, asegura Reyes Velázquez, de poder
cumplir las 14 mil 303 toneladas de productos agropecuarios
comprometidas este año y, en algunos casos, replantearnos nuevas
metas, pues la garantía de agua crea un escenario mucho más
favorable para el incremento de determinados renglones".
POCO A POCO SE VE EL DESPEGUE
En plena recogida de tomate junto a familiares y amigos, Orlando
Ramos Gutiérrez confiesa a Granma que Camalote, su tierra
natal, comienza a dar señales de un cambio positivo que debe
repercutir en el despegue productivo de la zona.
"En poco más de seis hectáreas, declara Orlando, tengo frijoles,
yuca, caña, aguacate, mango y tomate, este último casi a término de
cosecha. Con el viaje de hoy, he enviado alrededor de 40 toneladas a
la fábrica para su procesamiento".
"¿Qué me preocupa? La próxima campaña. Ya estoy pensando en
ella", dice sonriente con genuina picardía, y alerta sobre los
cuellos de botella que se originan en la industria en medio de un
pico de cosecha por la rápida maduración del tomate.
Con Orlando coincide José Tomás Hernández, trabajador de la
Unidad Básica de Producción Cooperativa Jorge Luis González, quien
tiene asegurada el agua para los cultivos que atiende "con solo
abrir esta pequeña compuerta proveniente del canal que pasa justo al
lado de la finca".
"Esto es algo maravilloso", agrega satisfecho, ante la seguridad
que le ofrece poder planificar, en tiempo y cantidad, la demanda de
agua para cada cultivo, como lo demuestran el verdor y la salud
vegetativa de las parcelas de maíz, frijol, ajo y tomate.
UNA MANO SUMAMENTE OPORTUNA
A finales de noviembre del año pasado, casi una docena de equipos
parados y el deterioro amenazador de las estructuras metálicas
constituían el lamentable panorama de la Fábrica de Conservas de
Camalote, abocada a prepararse para una nueva campaña del tomate.
Así lo recuerda Teresita Martín Medina, administradora de la
planta con más de 30 años de explotación:
"Estábamos inmersos en la reparación con nuestras propias
fuerzas, cuando se decidió organizar, por parte de las autoridades
de la provincia, un apoyo de las principales empresas de Nuevitas, a
cada una de las cuales se les dio un pedacito de la industria. Sin
esa ayuda oportuna, hubiera sido muy difícil arrancar en tiempo".
Por solo citar los trabajos de mayor complejidad, se montó un
tanque elevado para el abasto de agua, se recuperó la línea de
almíbar, se reparó la máquina troceadora, se construyó una piscina
de enfriamiento, se ubicaron dos nuevas autoclaves para esterilizar
los productos terminados y se cambió el quemador de la caldera.
"Todo ello propició, reconoce Martín Medina, que desde el 11 de
febrero pasado estemos en campaña de tomate y podamos mantener
varias producciones a la vez, algo que antes resultaba imposible.
Solo de Camalote esperamos moler 3 825 toneladas de tomate, más
otras mil provenientes de Las Tunas".
Ante la inquietud por el abarrotamiento de equipos cargados en
las afueras de la fábrica, la administradora aclara que lo
contratado establece una recepción diaria de 69 toneladas y lo que
arriba supera las 105, aunque se buscan alternativas para evitar, en
lo posible, pérdidas a los productores.
Ese es el ambiente transformador, no exento de dificultades y
tropiezos que respira quien recorre hoy los campos de Camalote y
comparte con su gente. |