WASHIGNTON.—
Dos senadores de Estados Unidos presentaron un proyecto de ley para
incrementar las sanciones contra Siria y entregar más ayuda a la
oposición, en un nuevo intento por forzar la salida del presidente
Bashar al-Assad.
El republicano Marco Rubio (Florida) y el demócrata Bob Casey (Pensilvania)
se unieron en esa nueva maniobra, la cual también propone castigar a
los países que mantienen relaciones comerciales con el Banco Central
de esa nación árabe.
La iniciativa urge al presidente Barack Obama entregar equipos y
aumentar el entrenamiento militar a los grupos rebeldes que
enfrentan al gobierno de Damasco y responden a los intereses de
Estados Unidos en el Medio Oriente.
Entre otros aspectos, también respalda la creación de una
autoridad de transición que ayude a dirigir Siria si derrocan a al-Assad.
Ambos congresistas introdujeron el proyecto de ley horas después
que la Casa Blanca saludó la anunciada "elección" de Ghassan Hitto
como primer ministro interino de los territorios sirios ocupados por
los insurgentes armados.
Según la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland,
las autoridades de Washington "conocen y respetan" a Hitto, un
dirigente empresarial del sector de la alta tecnología que vivió 25
años en Texas.
Estados Unidos, la Unión Europea y países de Medio Oriente apoyan
con fondos y armas a los opositores sirios.
Muchos expertos denuncian que también distorsionan la realidad de
la crisis vigente en esa nación levantina hace dos años con el
objetivo de desmoralizar a su gobierno, influenciar en la opinión
pública y propiciar una intervención armada que dejará suntuosas
ganancias por las ventas de equipos bélicos.
Según estadísticas oficiales, la exportación de armas
estadounidenses en 2011 se triplicó y llegó a un récord de 66 mil
300 millones de dólares. Más de la mitad de esa cifra provino de
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán.