NACIONES
UNIDAS.— Cuba defendió un Tratado sobre Comercio de Armas que
responda a las preocupaciones humanitarias asociadas al tráfico
ilícito e irregular de esos artefactos y no afecte ni limite los
intereses de defensa y seguridad nacional.
Al hablar en la segunda jornada de las llamadas negociaciones
finales sobre ese convenio, el embajador cubano Rodolfo Benítez
rechazó la premura existente por adoptar un texto a cualquier
precio.
Frente a ese apuro, el diplomático fijó la necesidad de
desarrollar un proceso inclusivo y transparente que tenga en cuenta
las preocupaciones y propuestas de todos los Estados.
Esa sería la única manera de lograr un éxito sólido,
universalmente aceptable y efectivo, dijo.
Apuntó que el proyecto de tratado presentado en julio pasado "no
solo está lejos de reflejar el consenso, sino que es, además, muy
ilustrativo de las significativas diferencias de posición"
existentes.
El diplomático cubano desvirtuó el nombre de "conferencia final"
otorgado a esta ronda de negociaciones y las afirmaciones de que se
trata de la última oportunidad de aprobar el documento.
"En ningún caso las limitaciones de tiempo deben ser utilizadas
como pretexto para ignorar o minimizar las posiciones de
determinadas delegaciones", precisó.
Queremos dejar claro que no apoyaremos ningún tratado que no sea
plenamente consistente con los principios consagrados en la Carta de
Naciones Unidas, recalcó.
Al mismo tiempo se pronunció por la inclusión de elementos que no
sean susceptibles al abuso y la manipulación por razones políticas.
En esa línea, llamó a introducir formulaciones dirigidas a evitar
que el texto se convierta en un instrumento desbalanceado a favor de
los Estados exportadores, en detrimento de los legítimos intereses
de los importadores.
Aseguró que su país insistirá en prohibir las transferencias de
armas a actores no estatales que no estén debidamente autorizados.