Compañero
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros;
Fundadores y demás combatientes del Segundo Frente Oriental Frank
País García;
Familiares de los mártires que reposan en este Mausoleo;
Representantes del Gobierno y las Organizaciones de Masas;
Compañeras y compañeros:
La resistencia y la voluntad inquebrantable de combatir hasta la
victoria han sido una constante de nuestra Revolución, protagonizada
por un pueblo que de amargas experiencias del pasado aprendió que la
unidad constituye un arma invencible, por poderosos que sean los
enemigos y grandes los desafíos.
La historia recoge cuáles fueron los avatares y contratiempos que
tuvo que enfrentar el Ejército Rebelde durante el primer año de la
guerra en la Sierra Maestra. Solo la inteligencia, el valor y la
certeza del compañero Fidel Castro, Líder histórico de la
Revolución, en lo justo de la causa que se defendía, harían posible
no solo resistir victoriosamente, sino que apenas transcurridos
quince meses del histórico desembarco el 2 de diciembre de 1956
pudiera organizar dos nuevas columnas con el propósito de llevar la
presencia del Ejército Rebelde a otros territorios de la entonces
provincia de Oriente. Así surgieron la columna 3 Santiago de Cuba,
para cuya jefatura se designó al Comandante Juan Almeida Bosque,
expedicionario del Granma y experimentado combatiente de la Sierra
Maestra, y la Columna 6 Frank País, bajo las órdenes del Comandante
Raúl Castro Ruz, joven y aguerrido combatiente protagonista del
encuentro en Cinco Palmas, que arribaría un día como hoy hace 55
años a la zona de Piloto del Medio y marcar así el inicio de lo que
en lo adelante sería el Segundo Frente Oriental Frank País.
Setenta y ocho hombres, de los cuales solo 50 estaban armados,
integraron la Columna que realizó la travesía partiendo de la Sierra
Maestra. Su fuerza no radicaba en el número ni en las armas, estaba
en la convicción de que era posible la victoria y en la voluntad
forjada en el rigor y la disciplina del Ejército Rebelde.
A los integrantes de aquella modesta pero ya aguerrida tropa, no
podía siquiera pasarnos por la mente que tan solo diez meses más
tarde la tiranía sería derrotada definitivamente.
En las filas del Segundo Frente se fundieron los combatientes
forjados en la Sierra Maestra con los provenientes de la lucha
clandestina que integraron los refuerzos y los vecinos de la zona
que se fueron sumando a la lucha. No debemos olvidar que en estos
territorios estaban vivas las huellas de Martí, Gómez, Maceo y
tantos otros mambises, junto a las aún más frescas de las luchas
campesinas y obreras en los años de república burguesa.
En el rápido avance de la Revolución en este territorio resultó
decisivo el apoyo de sus pobladores. Los habitantes de los 12 mil
kilómetros cuadrados que llegó a abarcar el Segundo Frente,
conocieron de cerca y en extremo la explotación de los monopolios
norteamericanos y los latifundistas criollos.
Desde los primeros momentos de arribar a estos apartados parajes,
el jefe de la Columna guerrillera concibió la imperiosa necesidad de
volcar toda la ayuda a nuestro alcance para socorrer a la población
campesina, cuyas precarias condiciones de vida la hacían víctima de
la insalubridad, el analfabetismo, el hambre y la miseria, que por
lo regular imperaba en las zonas campesinas de nuestro país.
Para mitigar esas pésimas condiciones sociales, a los pocos días
de quedar establecido este Frente, su jefe, el Comandante Raúl
Castro, dio los primeros pasos con el fin de poner a disposición de
los pobladores de la zona, que día a día se hacía más extensa, el
trabajo y los modestos recursos de las recién creadas estructuras
departamentales, para que estas, en igualdad de condiciones,
prestaran servicios a todos los habitantes del territorio ocupado
por las columnas del Ejército Rebelde.
Fue así, que por primera vez llegaron a estos montes los médicos,
los maestros, las escuelitas de primaria, los hospitales, la
atención a los asuntos civiles y problemas propios de la justicia,
la que hasta entonces en estos lugares era potestad de la
tristemente conocida guardia rural.
Hoy, este territorio es muestra inequívoca de la profunda obra
transformadora de la Revolución.
En este aniversario 55 del Segundo Frente Oriental Frank País,
sería una inconsecuencia con la verdad histórica dejar de mencionar
el decisivo papel desempeñado por su jefe, el compañero Raúl. Basta
conocer la referencia del compañero Fidel al referirse al
cumplimiento de esa importante misión, cito: "Demostró notables
capacidades de jefe y de organizador, un gran sentido de la
responsabilidad, mucha firmeza revolucionaria. Realiza un gran
trabajo político dentro de los campesinos, desarrolla una influencia
muy positiva en todos los cuadros y todos los jefes". Fin de la
cita.
Así piensan también no solo sus compañeros de lucha más cercanos,
sino todos los revolucionarios cubanos y en particular los de este
municipio que por incontables razones le profesan un especial
cariño.
En lo que a mí respecta, soy un firme convencido de que haber
podido cumplir modestamente las tareas asignadas, se debe en buena
medida a los años de lucha y trabajo junto al compañero Raúl,
compartiendo sobre todo la lealtad incondicional al Líder de la
Revolución.
De ambos aprendí, como muchos otros compañeros, la extraordinaria
fuerza de una idea justa y la importancia de ser consecuente con los
principios; y que los errores, cuando se analizan de forma
autocrítica y profunda, aportan importantes experiencias para el
futuro; en especial confirmé que la autocomplacencia y la vanagloria
no tienen cabida en un revolucionario.
Agradezco el otorgamiento por nuestro Consejo de Estado del
Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba. Creo
sinceramente que es un gesto sumamente generoso, si se compara con
mi modesto aporte a una obra cuyo protagonista ha sido un pueblo
entero, y a la que otros compañeros han entregado mucho más,
incluida la propia vida como todos los hermanos que descansan
eternamente en este Mausoleo. Recibo esta alta condecoración en
nombre de todos ellos.
En la ya centenaria lucha de nuestro pueblo, han marchado
invariablemente unidos mujeres y hombres de todas las edades. Juntos
combatieron pinos viejos y nuevos, como los llamó Martí, en la
Guerra de Independencia.
Tras la instauración de la república burguesa sometida al dominio
del imperio yanqui, veteranos mambises y jóvenes imberbes sumaron su
pensamiento y acción al empeño de alcanzar la justicia social, hasta
el triunfo definitivo del Primero de Enero de 1959.
Así ha sido igualmente durante este más de medio siglo de pueblo
en Revolución, en que no ha habido conflictos generacionales ni
entrega de banderas. Estas han permanecido bien en alto sostenidas
por todos los patriotas de esta tierra: los viejos y los jóvenes,
entre los que son ejemplo nuestros Cinco Héroes, que enfrentan con
igual decisión los no menos difíciles, heroicos y trascendentes
retos del presente.
Son razones que justifican nuestra seguridad absoluta de que así
será siempre.
Es imprescindible manifestar en el marco de esta conmemoración el
sentimiento que se extiende más allá de nuestras fronteras y nos
hace compartir el inmenso dolor del pueblo venezolano ante la
pérdida irreparable de su Comandante Presidente, el entrañable
compañero Hugo Chávez Frías.
Impresionante y desgarrador ha sido el homenaje de venezolanos y
cubanos, unidos tanto en el dolor como en los ideales.
Aprovecho este momento de rendir tributo a aquellos que lo dieron
todo por la justicia y el bienestar de la Patria, para ratificar el
compromiso de todos los revolucionarios en llevar adelante el
cumplimiento de los Lineamientos de la Política Económica y Social
del Partido y la Revolución aprobados por el 6to. Congreso; y a los
comunistas en particular, a consagrar en su diario quehacer los
principios enunciados en la Primera Conferencia Nacional del
Partido.
Con sano orgullo, en breves momentos veremos desfilar con
gallardía ante este Mausoleo, una nutrida representación de
combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio
del Interior, de nuestros camilitos e integrantes de las Milicias de
Tropas Territoriales, rindiendo un digno homenaje a nuestros muertos
gloriosos.
En sus conclusiones de la sesión constitutiva de la Asamblea
Nacional del Poder Popular, el pasado 24 de febrero, el compañero
Raúl expresó el sentir de todos los combatientes veteranos con estas
bellas palabras:
"La mayor satisfacción es la tranquilidad y serena confianza que
sentimos al ir entregando a las nuevas generaciones la
responsabilidad de continuar construyendo el socialismo y con ello
asegurar la independencia y la soberanía nacional".
¡Gloria eterna a nuestros héroes y mártires!
¡Viva el aniversario 55 del Segundo Frente Oriental Frank País!
¡Viva Fidel!
¡Viva Raúl!
¡Viva Chávez!
¡Viva la Revolución!