Hernández expresó que a la hora de apreciar el citado índice,
debe repararse que, hasta hace muy poco tiempo, la mayoría de los
suelos de la provincia estuvo dedicada a plantaciones cañeras.
En estos momentos en Cienfuegos fomentan la siembra de maderas
preciosas, especies autóctonas en vías de extinción y frutales:
sobre todo anonáceas (anón, chirimoya), casi extinguidas de nuestros
campos puesto que las empresas no las concebían dentro de sus planes
de reproducción, dijo la fuente a Granma.
La indicación en tal sentido ahora —añadió Paul— es que todo
proyecto de reforestación de cualquier entidad debe poseer entre un
10 y un 15 % destinado al área de frutales.
El índice general de boscosidad en el perímetro montañoso
cienfueguero asciende al 23 %. La estrategia próxima a seguir en el
Macizo de Guamuhaya es no talar más. En tal sentido, 300 hectáreas
de plantaciones intensivas en Abreus permitirán que en un lapso de
diez años se produzca la madera necesaria para evitar el derribo de
árboles en la cordillera, subrayó Hernández.
De modo paralelo, tiene lugar un programa de reforestación del
área urbana de Cienfuegos, por cuadrantes y especies de porte bajo
de sistema radicular no profundo, para no afectar el entorno.