Aun cuando constituyó uno de los 16 indicadores que crecieron
respecto al 2011, la producción de piensos registró un
incumplimiento en el 2012, al faltarle el 4 % para honrar su plan,
según datos ofrecidos por Moraima Céspedes Morales, viceministra de
Economía del Ministerio de la Agricultura.
Ello estuvo determinado por la inestabilidad en los arribos de
maíz debido a dificultades en la disponibilidad de ese rubro
agrícola en el mercado internacional, así como por atrasos en la
llegada de cargamentos de soya destinados al consumo animal.
De ahí que incorporar plantas como la moringa y la morera a la
dieta de los animales, en las actuales coyunturas, haya pasado de
ser una alternativa a necesidad perentoria, sobre todo a partir del
encarecimiento en el mercado mundial de cultivos que se emplean como
materias primas para producir piensos en la nación. Por ejemplo, al
cierre del 2012 la tonelada de maíz se cotizaba a poco más de 300
dólares, la de soya a 416 y la de trigo a 243.
Amén de ser arbustos, "la moringa y la morera pueden cultivarse
como plantas forrajeras a altas densidades de siembra y con cortes
sistemáticos, que garantizan elevadas producciones de proteína (de
gran calidad) por hectárea al año", conforme explicó la Doctora en
Ciencias Concepción Campa —directora del Instituto Finlay— a la
Comisión Agroalimentaria de la Séptima Legislatura del Parlamento,
en diciembre último.
Experimentos realizados en el país, con el impulso del Comandante
en Jefe Fidel Castro, rompen esquemas en torno a la inclusión de
estas especies en la dieta de los monogástricos.