QUITO.—
La renovación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos es
irreversible luego del aval de 18 países en la Conferencia de
Estados Partes concluida en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil,
donde el Presidente Rafael Correa criticó duramente ese mecanismo
hemisférico.
Los 18 países miembros del Pacto de San José acordaron impulsar
la modernización y cambios en los organismos para velar por la
defensa de los derechos fundamentales, en un encuentro histórico al
decir del canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.
Luego de cinco horas de debate a puerta cerrada, representantes
de los Estados Parte llegaron a ocho acuerdos para mejorar el
trabajo del Sistema Interamericano, al cual pertenecen la Comisión (CIDH)
y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (DD.HH.)
"Han sido coincidencias en temas, incluso muy duros, pero ha sido
una reunión de enorme importancia para el futuro y fortalecimiento
del Sistema Interamericano de Derechos Humanos", sostuvo Patiño.
El primer acuerdo fue impulsar que todas las naciones que sean
miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) se adhieran
al Pacto de San José, y para eso se formó una delegación de
cancilleres para que conversaran directamente con esos Estados.
Este grupo estará coordinado por Ecuador, y se acordó que los
miembros de la Comisión y la Corte Interamericana de DD.HH.
representarán a los países que hayan suscrito este tratado con un
equilibrio entre derechos y obligaciones de los Estados miembros.
El segundo punto se encomienda a la Comisión Interamericana
fortalecer los esfuerzos de promoción de los DD.HH., mediante el
apoyo a los sistemas nacionales.
Un tercer punto convoca a los países del continente a asumir
plenamente el financiamiento del Sistema Interamericano de DD.HH.,
sobre lo cual Correa dijo que se requerían 15 millones de dólares
anuales para emprender este fundamental cambio.
Patiño sostuvo que este apoyo deberá ser no condicionado ni
direccionado, como lo decidieron las 18 naciones participantes.
El cuarto acuerdo propone que todas las relatorías de la CIDH
sean especiales y garantizar un financiamiento equitativo para
todas, sin la preferencia que tenía la de Libertad de Expresión con
un millón de dólares, mientras otras tenían tan solo 50 mil dólares.
También se propondrá que se considere que la sede de la CIDH esté
ubicada en un estado miembro de la Convención Interamericana de
DD.HH. y Patiño aclaró que Argentina es una posibilidad que se
analizará en los siguientes días.
El único tema en que no hubo consenso definitivo fue sobre la
decisión de que la CIDH no dicte medidas cautelares, donde la
posición de varias naciones, entre ellas Ecuador, es que esa
facultad sea entregada a la Corte Interamericana.
Estos planteamientos serán presentados en la reunión de la OEA
que se realizará el 22 de este mes y donde se tomará una decisión
final.