El
presidente de Bolivia, Evo Morales, defendió el cultivo legal de la
coca y su industrialización, al tiempo que demandó una revisión de
la lucha antidrogas de algunas potencias.
Al participar en el 56 período de sesiones de la Comisión de
Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con
sede en Viena, el mandatario consideró en peligro el desafío de la
lucha antidrogas, debido al uso político y económico que algunos
países hacen del tema.
Siempre defenderemos la coca con argumentos científicos,
históricos y milenarios, afirmó Morales, quien insistió en la
estrategia de industrialización de la hoja, sobre todo por sus
propiedades medicinales.
El dignatario sudamericano añadió que en el marco del respeto a
la Convención de 1961 en lo relativo a la industrialización con
fines benéficos se buscará firmar acuerdos entre estados para la
exportación de productos de coca.
Morales agradeció a los 169 países que apoyaron el retorno de
Bolivia a la Convención de 1961 con la reserva del masticado de la
hoja de coca, decisión adoptada en enero y vigente desde el 11 de
febrero.
El presidente boliviano lamentó que 15 naciones no hubieran
respaldado la reserva planteada por Bolivia, pero añadió que si no
es ahora, tarde o temprano bajo el conocimiento y la reflexión del
mundo la hoja de coca será retirada de la lista de estupefacientes
de la ONU.
Aseguró que ya en el siglo XIX en Europa se producía un tónico
conocido como vino Mariani hecho a base de hojas de coca, que era
muy apreciado incluso por el papa León XIII (1810-1903) y expresó su
deseos de que el nuevo pontífice retome el uso de esa bebida.
Al mismo tiempo, manifestó que la actual política internacional
contra las drogas ha fracasado porque genera más violencia y
funciona como un instrumento de dominio geopolítico.
Hay cada día más drogas en los mercados, cada vez hay más armas
que alimentan la violencia social, cada vez más dinero ilícito
encubierto por el secreto bancario, apuntó el jefe de Estado ante
los delegados que debaten hasta el viernes sobre las políticas
mundiales contra los narcóticos.
Refirió un estudio de la ONU según el cual las drogas ilícitas
constituyen la tercera industria más rentable del mundo, después de
la industria alimentaria y el petróleo, con miles de millones de
dólares anuales completamente bajo el control de los criminales.
No es posible que detrás de las luchas contra el narcotráfico y
el terrorismo esté el interés de algunos países de apropiarse de
nuestros recursos, denunció el mandatario, para luego destacar que
sin la ayuda de los Estados Unidos Bolivia redujo sus campos de
cultivo ilícito de hoja de coca.