El
primer ministro de Japón, Shinzo Abe, prometió acelerar las labores
de reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto-tsunami y
el accidente nuclear que hace dos años afectaron al noreste del
país.
"Nuestros ancestros han superado muchas dificultades y cada vez
surgieron más fortalecidos", comentó Abe durante un servicio
memorial en Tokio al que también asistieron el emperador Akihito y
la emperatriz Michiko.
En otras partes de la nación también se realizaron homenajes. En
Ishinomaki, ciudad que lloró el deceso de 4000 residentes, entre
ellos 70 niños del colegio de Okawa que murieron arrastrados por las
aguas, se guardó un minuto de silencio a la hora exacta de la
tragedia.